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Lara de Tucci

Un año más hemos tenido la suerte de contar con Antonio Martín Beaumont -el director del Semanal Digital, como todo el mundo le conoce-; el cual, en nuestro VII Ciclo de Conferencias Siglo XXI, participó el pasado lunes en el Centro Cultural “Miguel Ángel Blanco”, en una intervención llena de matices de actualidad con el título de “Escraches a las políticas del PP”. Donde, como se podrá suponer, se refirió con sus palabras a esos asedios domiciliarios a aforados del Partido Popular que ya no son noticia por repetitivos. Los llamados escraches, realizados por plataformas y seudo plataformas, cuyos miembros, con la excusa de evitar desahucios, se hacen presentes impunemente ante viviendas de políticos populares sin reparar siquiera en el hecho de que con ello también acosan, molestan e intimidan a familiares de éstos -algunos de tierna edad- que no tienen por qué aguantar desmanes de los que buscan principalmente menoscabar la reputación de los populares.

 Pero en su intervención, Antonio también se extendió en otros aspectos de la política del momento, que tienen inquietos a los españoles todos. En este sentido no tuvo inconveniente, habiendo él sido incluso presidente de Nuevas Generaciones allá por 1981, en declarar que el PP tendría que explicarle claramente a su militancia -pues ésta necesita saberlo- y a toda la opinión pública cómo el antiguo tesorero del grupo, el enrevesado Bárcenas, ha conseguido amasar la cantidad de treinta y ocho millones de euros, y aclarar igualmente la situación en el Partido del esposo de Ana Mato.

En opinión del que esto escribe, tales explicaciones le serían al PP muy propicias para ir rehabilitando su imagen antes de que llegue a estar tan maltrecha como la del PSOE. Además, con gestos así de humildad, podría rearmarse para salir de la indefensión en la que los populares se encuentran ante las censuras desproporcionadas de ciertos medios de comunicación; que ven más la paja en el ojo de unos que la viga en el de otros.

 Prolífico tertuliano en varias cadenas de TV y en la Radio, así como destacado columnista, Antonio Martín Beaumont apuntó cómo Mariano Rajoy, en un gesto que le honra, se ha prestado, para cumplir con la transparencia pedida desde el PP, a presentar los datos de sus ingresos y retenciones en la declaración a Hacienda del patrimonio familiar. Pero el conferenciante lamentó que otros dirigentes de su propio partido no siguieran el ejemplo del presidente del Gobierno; negándose ellos a hacerlo por considerar que no están envueltos en los oscuros asuntos dinerarios de Bárcenas. Incluso los de la oposición tampoco han dado este paso de transparencia.

 En un artículo como este no se puede  hacer mención de todo lo que Martín Beaumont comentó en más de una hora o así que duró el acto. Pero sí voy a comentar que él, como la mayoría de los españoles, se sentía dolido por la falta de credibilidad en la que han caído los políticos españoles, generalmente hablando. Y no solo por delitos de corrupción, sino también por la falta de tacto para con los ciudadanos. Claro que en esto, el PSOE lidera el ranking de los despropósitos al estar sus principales representantes sumamente divididos entre sí. Una situación, la suya, que le puede llevar a la desaparición; como ya le ocurriera a la UCD a principios de los 80, ya salidos de la transición. Esto es así porque IU, si se le presenta la ocasión, no desaprovechará el momento de hacerse con el mayor acopio de votos de la izquierda desencantada con el socialismo, y es que IU no tiene inconveniente en conseguir en la calle lo que no consigue en las urnas.

 Por otra parte, nuestro invitado aclaró que, con Aznar, España alcanzó el equilibrio presupuestario que anterior a él no se había conseguido, y que con posterioridad a su Gobierno ese equilibrio ha venido deteriorándose hasta tener nuestro país en estos momentos una deuda del 87% del PIB; siendo 44.000 millones de euros los intereses que el Estado español ha de pagar para volver al desahogo logrado por Aznar. Pero Martín Beaumont no pierde la esperanza y confía en Rajoy y en el esfuerzo de los españoles para salir del atolladero en el que nos encontramos. Salida que pasa por ir liquidando la morosidad de las administraciones públicas, acumulada con los Gobiernos de Zapatero. Pues con esta premisa cobrarán todos lo proveedores y, por consiguiente, el empleo comenzará a florecer como fértil primavera para bien del pueblo español.