Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
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María José Guerrero

En el mes de noviembre hemos realizado la segunda visita cultural del curso. Esta vez, nos hemos ido a tierras aragonesas, sanas y frías, aunque hemos tenido mucha suerte pues no ha hecho un tiempo espléndido.

Después de un ligero madrugón, llegamos a Calatayud, de origen celtíbero, sobre el que los musulmanes fundaron un conjunto defensivo, el Qal`at Ayyub (Castillo de Ayud), de donde tomará el nombre la actual ciudad. Calatayud llegó a tener un conjunto fortificado de gran importancia, construido durante el Emirato de Muhammad I. Constaba de 5 castillos unidos por unas murallas con una altura de hasta 15 metros, lo que la hacía inexpugnable.

Cerca está el emplazamiento Augusta Bilbilis, origen del gentilicio de la localidad y de gran importancia arqueológica.

De la convivencia con la cultura islámica, nace el mudéjar de Calatayud del cual quedan importantes testimonios, algunos declarados Patrimonio de la Humanidad.

De la cultura hebrea, queda la antigua Sinagoga Mayor, y el trazado del barrio judío o aljama.

En el S. XII, Calatayud sería conquistada por el rey de Aragón Alfonso I El Batallador, y adquiere fueros y privilegios dada su importante situación estratégica como frontera con Castilla.

En el S. XVII, un gran movimiento económico y cultural, dejó espléndidas muestras del barroco.

En la actualidad Calatayud es una ciudad moderna y dinámica que ofrece una gran calidad y variedad de servicios, que combinados con su importante oferta turística y de ocio la convierten en un destino imprescindible para el turista.

Con Raquel, nuestra guía, visitamos los lugares más interesantes culturalmente de la ciudad.

La Iglesia de San Juan el Real, del S. XVII construida por los jesuitas. El exterior es sencillo, pero en el interior podemos contemplar las pechinas de la cúpula pintadas por Goya cuando contaba 20 años. Se consideran las primeras obras maestras de Goya. Representan los 4 Padres de la Iglesia occidental: San Agustín y San Ambrosio, obispos, San Jerónimo cardenal y el papa Gregorio El Magno.

Esta iglesia estuvo dedicada originalmente a la Virgen del Pilar, y cuando los jesuitas fueron expulsados de España, se dedicó a San Juan. Se le añadió el Real porque tuvo la protección de Fernando VII.

La Colegiata de Santa María la Mayor, situada en el centro urbano sobre el solar de la antigua mezquita. Tiene una espléndida portada plateresca del S. XVI, concebida a modo de retablo y labrada en alabastro. La arquitectura interior es barroca del S. XVII, pero en la ornamentación y en los retablos hay gran variedad de estilos.

De la fábrica mudéjar original se conserva el claustro, la torre y el ábside, que están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Su torre, con más de 70 m. de altura, es el principal elemento identificativos del perfil de Calatayud.

La Colegiata posee un Museo en el Claustro y en las Salas Capitulares vieja y nueva, que acoge una exposición permanente de piezas relevantes del patrimonio mueble de la Colegiata, una importante colección de platería y ornamentos sagrados de gran calidad y antigüedad.

La Iglesia de San Andrés, con fábrica mudéjar del S. XIV. Destaca su fina torre mudéjar de planta octogonal con interesante decoración de ladrillo. Se considera que es una de las parroquias fundadas tras la Reconquista, por Alfonso I.

La Plaza de España, conocida popularmente como del “mercado”. Es una plaza porticada de estilo aragonés, donde se situaba el zoco, núcleo mercantil musulmán que permaneció hasta la segunda mitad del S. XX. Durante años fue también utilizada para la celebración de festejos taurinos. La mayoría de las casas de la plaza son de los siglos XVII y XVIII.

En ella se encuentra el Ayuntamiento antiguo, que es un edificio renacentista del S. XVI.

El Barrio de la Judería, ya que la presencia judía en Calatayud es simultánea al periodo de dominación musulmán. A finales del S. XIII es la segunda judería de realengo de Aragón. Se situaba encaramada en torno al castillo de Don Álvaro o Doña Martina. De sus calles una de las principales es la Cuesta de Santa Ana. De la 7 sinagogas que se cree que hubo, se conserva la Sinagoga Mayor.

La visita cultural guiada terminó en la Fuente de los Ocho Caños y la Puerta de Terrer. La primera, es una fuente renacentista, construida en el S. XVI para traer las aguas hasta la ciudad, y contaba con 11 caños. En el cuerpo superior hay un escudo de Calatayud en alabastro. La segunda, es una construcción renacentista del S. XVI. Consta de 2 torreones, unidos por un arco rebajado, y sobre él, el ángel custodio de la ciudad. Los escudos de la fachada, corresponden uno a las armas de Calatayud y otro a la de los Austrias. Actualmente alberga la sede del Centro de Estudios Bilbilitanos.

Satisfechos de todo lo que habíamos conocido y apreciado durante la mañana, nos dirigimos al hotel, en este caso, la Hospedería El Pilar, situado en el centro histórico, en un edificio medieval restaurado, junto a la Colegiata de Santa María, resumiendo, un hotel con encanto y atendido por buenos y agradables aragoneses. Comimos bien, y después de una agradable sobremesa, nos fuimos, por nuestra cuenta, a visitar el Museo de Calatayud, relativamente cerca del hotel. Este museo se inauguró en el 2007 y está ubicado en el antiguo Convento de las Carmelitas, y en él se exhiben varias colecciones museográficas compuestas, principalmente, por fondos arqueológicos del yacimiento de Bilbilis.

Luego, nos dirigimos a la Plaza del Fuerte, llamada así porque, durante la Guerra de la Independencia se convirtió en un fuerte que más tarde sería derribado. Está adornada con un bonito quiosco de música. En la esquina de la plaza hay una buena pastelería donde compramos las famosas “Frutas de Aragón”. Junto a ella se encuentra el Paseo Cortes de Aragón, arteria principal de la ciudad, zona arbolada y peatonal, donde se encuentran numerosas terrazas y establecimientos comerciales. En una de esas terrazas tomamos un buen vino con su aperitivo.

Finalmente, nos dirigimos a la Colegiata del Santo Sepulcro, principal centro en España de esta orden. El templo original mudéjar del S. XIII, se derribó en el  S. XVII para construir el actual, pero su claustro, recientemente restaurado, ha llegado hasta nuestros días, y se puede considerar como el arquetipo del claustro mudéjar aragonés. La Colegiata tiene una fachada con 3 puertas, flanqueada por 2 torres, y su interior es un monumental templo de 3 naves, siendo más amplia la central. Hay que destacar el bellísimo baldaquino corintio del Altar Mayor que cubre un Cristo yacente de gran calidad artística.

Este templo fue casa matriz de la Orden del Santo Sepulcro en España. Estructuralmente, es una réplica del Santo Sepulcro de Jerusalén.

Regresamos al hotel para cenar y descansar, y poder comenzar con nuevas fuerzas la jornada del día siguiente.

Es domingo, y el tiempo sigue siendo espléndido. Hemos cogido el autocar y nos dirigimos a Cariñena donde nos esperan dos guías que nos enseñarán el pueblo, y sobre todo, nos llevarán por sus bodegas.

Conforme se va llegando a Cariñena podemos ver su caserío y la torre de su Iglesia recortada en el horizonte.

La ciudad de Cariñena posee un rico patrimonio artístico que queda patente en los monumentos localizados en su núcleo urbano. Sin embargo, no encontramos restos anteriores a 1363, ya que en la guerra contra los castellanos, conocida como Guerra de los Pedros, el rey castellano Pedro I el Cruel asoló toda la villa. Por ello, todo lo que posee es posterior y original de la reconstrucción que desde entonces se hizo.

Posee la barroca Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada sobre las ruinas de la antigua colegiata, destruida por las tropas castellanas.

Adosada a ella está su Torre-Campanario, de estilo gótico levantino, de carácter militar. Su construcción data de 1375 cuando se restauraron las murallas de la ciudad, de las cuales sólo queda el Torreón de las Monjas.

También destaca el edificio del Ayuntamiento, cuyo primer piso es renacentista y el segundo, barroco. Preside la Plaza de España donde se encuentra la famosa Fuente de la Mora o de Baco, de finales del S. XIX, y bien conocida por la Fiesta de la Vendimia.

El Santo Cristo de Santiago, pequeña iglesia con arcos góticos y Altar barroco. Es propiedad municipal, (algo curioso), y el sacerdote va sólo a decir misa. Era una sinagoga.

A continuación, nos dirigimos al Centro de Interpretación del Ferrocarril de la Comarca Campo de Cariñena, que es un espacio cultural gestionado por la Asociación de Amigos del Ferrocarril “pro Esla 10” de Cariñena, cuyo objetivo es divulgar la historia del ferrocarril en la Comarca. Este Centro se encuentra ubicado en el antiguo muelle de mercancías de la estación de Cariñena. Se trata de un edificio con un marcado estilo ferroviario, construido en los años veinte del siglo pasado.

El comienzo fue un ferrocarril de vía estrecha, desde 1887 al 1933, y luego, el Central de Aragón, “El Caminreal”, desde 1933.

Entre todo lo que vimos, quiero señalar un bonito “Vagón Fudre”, pieza-museo del Centro.

Visitamos luego el Museo del vino, que se encuentra ubicado en la Casa de la Viña y el Vino. Es una bodega típica del modernismo industrial de principios del S. XX, rehabilitada en 1996. Cuenta con una colección permanente de más de 500 piezas, entre las cuales podemos contemplar los tradicionales utensilios de trabajo empleados en villas y bodegas, antiguas presas, trujales y documentos históricos.

Este museo facilita una visión sencilla y comprensible de la Denominación de Origen Cariñena.

Finalmente, estuvimos en la Bodegas Ignacio Marín, donde nos obsequiaron con una cata de vinos y el consiguiente jamoncito.