Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

El Comentario

           Enseñaba yo en los años sesenta del siglo pasado a alumnos del último curso del bachillerato francés (Terminales) la geografía de las “Grandes potencia económicas”. Ahí estaban, por supuesto, los “grandes”: Estados Unidos-Canadá, la Comunidad Económica Europea (de la que España está excluida), la URSS, Japón, y los países emergentes: China, India, Brasil y Argentina.

          Visto lo que vino después, los países emergentes de Asia rápidamente se han transformado en grandes potencias económicas; los dos países suramericanos, por el contrario, se han venido abajo, su economía se ha hundido. ¿Qué les diría hoy a mis alumnos españoles al umbral de la universidad en relación con Argentina y Brasil? ¿No serán el ejemplo claro de que cuando una sociedad ignorante, ideologizada y anestesiada elige a gobernantes ineptos, ideológicamente marcados y socialmente inútiles, el desastre está asegurado? Vemos que en más de medio siglo, esos dos países suramericanos aún no han conseguido levantar cabeza.

“El sueño de la razón produce monstruos.” (Goya)

 “El odio sin razón produce cadáveres.”

        En estos tiempos de zozobra, desencanto y servilismo, pensar es casi una heroicidad. Este pensamiento me hace volver la vista atrás: “No temáis a los que solo pueden matar el cuerpo…” La furia revolucionaria en la Rusia soviética provocó el asesinato, la muerte de muchos MILLONES de personas, simplemente porque se oponían a sus planes y a su dictadura. Pero no consiguieron matar el alma de los rusos. A imitación de esos soviets en la España de la II República, el mismo odio se cebó contra los que se enfrentaban pacíficamente a sus planes revolucionarios de odio y sangre. Solo la Iglesia católica les hacía frente porque entre ambos había un abismo. Y ese odio, esa sed de sangre, condujo a la quema de iglesias y conventos, y al asesinato a sangre y fuego de muchos miles de ciudadanos, monjas y frailes, sacerdotes y obispos… solo por eso, por ser cristianos. Pudieron, mataron sus cuerpos, pero no consiguieron matar sus almas.

        En una pequeña aldea de montaña ya solo vivían “cuatro viejos” sin más visión que sus casas, sus calles, su arroyo, sus ganados y su montaña.

Con el final de los fríos invernales, ya el sol comienza a calentar los valles y montes de los alrededores de su aldea, reducida a un pequeño montón de casas de piedra donde viven solamente esos pocos vecinos, todos ya muy mayores. Los hijos ya habían huido hace tiempo a la ciudad en busca de una mejor vida.

       Benito es uno de ellos: vive solo desde hace años en su casa de esta aldea. Un día -aprovechando el buen tiempo que se anuncia- decide subir a la montaña cercana donde sus ganados pastan libremente en las verdes praderas, o se refugian al abrigo de una elemental y sencilla construcción durante las nevadas invernales.

    Desde la publicación de la sentencia del procés estamos viviendo y sufriendo unos momentos revolucionarios en todas las capitales catalanas, encabezados por un nefasto y alocado presidente de la Generalitat y su jefe, el huido en Waterloo, que constantemente están animando y jaleando a los grupos radicales de los mal llamados independentistas, quienes, en su mayoría, son militantes de organizaciones revolucionarias, y que desde el comunismo más rancio y casposo buscan la involución y el desorden en cualquier ciudad o país del mundo, aunque en esta ocasión cuenta con el respaldo de unas asociaciones y partidos independentistas catalanes que les financian y les dan cobertura.

       Este aquelarre independentista tiene como brazo armado a los desgraciadamente famosos CDR, de los cuales un grupo de ellos bien pertrechados de armas, en connivencia con el nefasto presidente catalán Torra y con el visto bueno de su jefe el huido Puigdemont, estaban preparando un golpe de estado a la vieja usanza, pues querían atrincherarse en la sede del gobierno y proclamar la República Catalana, forzando al gobierno de España- en funciones- a aceptar el resultado de este golpe de estado, ya que pensaban que seguiría de presidente el actual inquilino de la Moncloa, a pesar de no tener la mayoría necesaria para poder formar gobierno, siguiendo en la temporalidad que lógicamente ayudaría a estos indeseables revolucionarios.

… Más de un siglo (con algún paréntesis exigido por las circunstancias) disfrutando de un mínimo de libertad: salir a la calle, jugar, verse con los amigos, ir a comprar donde se nos antoja, corretear por el campo, ir de vacaciones a la playa o a la montaña, poder estudiar, entrar y salir de casa… Y de pronto, el “horror vacuo”: cae la losa encima, la espada en la puerta, la censura por doquier: de tus palabras, de tus acciones, de tu forma de vivir y de actuar… “¡Quédate en casa!”, “¡Cállate!”, “¡Ponte una mascarilla!” “solo urgencias”. ¿Nos hemos vuelto locos?

No, no. Nos dicen los que dicen que nos gobiernan, que un virus (qué será un virus, no se toca, pero ataca, no se ve pero existe); sí, ahí está, pero no pasa nada, seguid viviendo como si nada. Y de pronto, ¡ojo!, que nos está atacando y nos encuentra desnudos, carecemos de defensas (ni aviones, ni tanques, ni fusiles, ni ametralladoras, ni bombas, ni cañones…) Pero bueno: ¿no se creían los hombres de nuestra época superiores a todo, capacitados para hacer frente a cualquier emergencia, unos semidioses que no necesitan ayuda de nadie, que pasan de todo lo que no ven sus sentidos, pues no creen en lo que no ven, no creen en lo que no tocan… pues están por encima de la naturaleza, lo invisible no existe…? ¡Ya, ya! Y ahora la naturaleza se venga: el humano, con sus leyes, no puede cambiar las leyes naturales. Aunque el hombre diga por ley que el burro eche a volar… no le van a salir alas.