Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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Lara de Tucci

 Como para corregir posturas que se vienen extendiendo con bastante ligereza (a veces expresadas a impulsos de ideologías avanzadas y progresistas, según criterios, pero que son ideologías que ya había quien las tenía en el siglo pasado), vienen oportunamente los niños a decirnos que las campañas contra los juguetes sexistas no tienen razón de ser en su mundo inocente. Mundo de sueños y de fantasías. Mundo que de ser asumido por los mayores, quizá otro gallo nos cantaría en el difícil y a veces dramático terreno de las relaciones humanas, como lo estamos presenciando.

 En efecto, con ocasión de las pasadas fiestas de Navidad y Reyes, en toda España se ha detectado, y así lo atestiguan los fabricantes y vendedores de juguetes, que los niños y niñas se decantaron, en sus cartas a los Magos, por pedir, para sus juegos y recreos, aquellos regalos que más provecho tienen para su particular naturaleza masculina o femenina. Respetando así, inconscientemente, con espontaneidad y sencillez, los dictados sugeridos por los propios instintos de varón o de hembra, respectivamente, y dando a la vez, ya en la tierna infancia, una lección de equilibrio en los rasgos esenciales y en el perfil humanos que caracterizan a la especie desde el inicio de la Creación. Los mismos Textos sagrados son así de expresivos: "y Dios los creó hombre y mujer".

 Fue con más insistencia y desde los tiempos de la Transición cuando se empezaron a propagar por doquier voces más o menos numerosas que, en aras de una igualdad mal entendida y peor expuesta, que arremetían contra los clásicos juguetes que siempre  hicieron las delicias de los menores y que, según el sexo de éstos, como atestiguan los expertos, recrean la fantasía infantil  y ayudan a la creatividad  e incluso al desarrollo mental desde los primeros años. Son voces provenientes desde diferentes sectores y grupos, especialmente feministas y de asociaciones de padres y de otros movimientos, muchas veces fuera de lógicos razonamientos. Formaciones todas integradas por personas con vocación de pedagogos, pero cuyas tendencias tal vez politizadas les restan  capacidad para una correcta función de esa naturaleza. Y queriéndole enmendar la plana al mismo Creador, ocupando las tribunas de  las agrupaciones o con notas a las secciones de cartas al director en los periódicos, vierten opiniones tales como que los muñecos son objetos desfasados en estos tiempos, por cuanto se trata de juguetes que les impiden a las niñas -¿lo creen así de veras contemplando a éstas, en su precoz instinto materno, acunando a un juguete así?- alcanzar de mayores el paralelismo social con el hombre que hoy se reclama incluso desde la ONU.

Siendo la realidad que la mujer no puede igualarse al varón hasta el punto de llegar a ser con él un idéntico ente que pueble el planeta Tierra, sin las genuinas y primordiales diferencias que la hacen bien distinta: preparada para concebir y alumbrar nuevas vidas, y dotada de propensión y de especial sensibilidad para la cría de los hijos.

 "Hay que eliminar -dicen de la misma manera-, de los escapares y de la mente del niño, los juguetes violentos o afirmantes de la superioridad del varón; pues lo embrutecen y lo hacen poco apto para una sociedad, la moderna, en la que debe prevalecer el sentido de la igualdad". "Hay que eliminarlos, sí” -digo yo-; pero no para transformar al niño (fuera de los derechos y deberes humanos propios e inalienables a ambos sexos por igual) hasta hacer de él un calco de la niña en rasgos que no le son comunes en modo alguno".

 Nadie debe de pasar por alto que las preferencias de las niñas por los juguetes femeninos vienen a certificar el fundamento de su misma naturaleza, y que las inclinaciones del niño por los juguetes masculinos son reminiscencias ancestrales propias del varón; de aquellas primitivas necesidades que le hacían estar convenientemente preparado para dominar, con la mujer como respetada compañera, sobre todo lo creado. Y hay que convenir  que eliminar o trastocar, así como así, de la niña y del niño, esos instintos antroanteriores con los que se nace por voluntad divina puede ser contraproducente para la convivencia en sociedad, y más en el futuro.