Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

“El sueño de la razón produce monstruos.” (Goya)

 “El odio sin razón produce cadáveres.”

        En estos tiempos de zozobra, desencanto y servilismo, pensar es casi una heroicidad. Este pensamiento me hace volver la vista atrás: “No temáis a los que solo pueden matar el cuerpo…” La furia revolucionaria en la Rusia soviética provocó el asesinato, la muerte de muchos MILLONES de personas, simplemente porque se oponían a sus planes y a su dictadura. Pero no consiguieron matar el alma de los rusos. A imitación de esos soviets en la España de la II República, el mismo odio se cebó contra los que se enfrentaban pacíficamente a sus planes revolucionarios de odio y sangre. Solo la Iglesia católica les hacía frente porque entre ambos había un abismo. Y ese odio, esa sed de sangre, condujo a la quema de iglesias y conventos, y al asesinato a sangre y fuego de muchos miles de ciudadanos, monjas y frailes, sacerdotes y obispos… solo por eso, por ser cristianos. Pudieron, mataron sus cuerpos, pero no consiguieron matar sus almas.

 

        Los ciudadanos que no aceptaron esa dictadura y esclavitud, se rebelaron y ganaron la contienda, creyendo haber desterrado para siempre el odio de los revolucionarios, pero… “temed más bien a los que os pueden hacer perder el alma”.  Y resurgió el odio que estaba anidado, escondido, dormido dentro de la gangrena socialista. Volvieron al poder, al principio, un poder aparentemente democrático, pero bajo la superficie yacía el propósito de revancha, de destruir el alma de los ciudadanos, de vaciarla de contenido, de vaciarla de los valores cristianos de amplias capas de la sociedad. Se imponen así leyes en las que solo cuentan los valores cívicos, el poder, el dinero, el disfrute, la apariencia, lo insustancial, lo superfluo… Las leyes sobre Educación fueron las más frustrantes al hacer del niño, del adolescente, del joven un individuo amorfo, sin iniciativa, sin valor, sin pensamiento propio, incapaz de reaccionar ante el poder y ante la vida; vacío de valores, su alma quedó vacía, sin capacidad de reacción. Desapareció la autoridad y responsabilidad del maestro, desapareció la autoridad de padres y profesores…

        El tiempo así lo ha revelado. Antes, asesinaban, mataban el cuerpo; ahora, sin fusiles, sin armas, solo han cambiado las formas: matan el alma para que se someta al que manda, para que le falten resortes ante el poder, para que se olvide de sus creencias y valores. Ya lo vimos claro con el gobierno de Zapatero, y la sociedad no reaccionó; ahora lo vemos, incrementado, con el gobierno socialcomunista; y la sociedad sumisa, silenciada y atemorizada, ya no reacciona a las manifestaciones de odio, a la burla, al adoctrinamiento de nuestros hijos en las escuelas, a las leyes anti cristianas, al aborto, a la eutanasia y a otras muchas que, en otros tiempos, nunca se hubiesen aceptado. La izquierda ya ha matado el alma de muchos conciudadanos; y esa muerte es más dañina que la muerte del cuerpo.