Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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Enrique Fernández Melero

No fumo. Durante años he soportado ambientes cargados de humo en medios laborales y en reuniones de familia o de amigos. Hoy, puedo perder el sabor del postre por la bocanada de humo que despide junto a mí  otro comensal satisfecho. Y dicho esto, para que conste y no quede duda de parcialidad, paso a comentar la esforzada campaña de nuestro gobierno por poner trabas a los fumadores.  A primera vista hay que celebrar la diligencia de este gobierno, y no me estoy refiriendo al ministerio de Sanidad, sino al gobierno, por velar la salud de los ciudadanos amenazada de  inhalaciones tabacales y secuelas respiratorias, cardiacas e intoxicantes de la nicotina. Pero además del tabaco sabemos que existen otros elementos perjudiciales para la salud, el  alcohol y las drogas en general. Volviendo al primero, el tabaco,  puede objetarse que el Gobierno recauda muchísimo con los impuestos al tabaco, pero por ahí no salimos a ningún sitio porque siempre nos argumentaran que se gasta el doble en curar a los afectados por fumar (un cajón de sastre en el que se pueden meter numerosos problemas médicos que tienen que ver, o no tienen que ver, con el consumo de tabaco) Las estadísticas son aterradoras y no es el caso de entrar en ellas en detalle, pero por encima se puede afirmar que España es el país europeo en que más se fuma, alrededor de un 34 % de fumadores con más de 16 años de edad y, aunque en los hombres fumadores ha bajado un 10 % a costa de fumadores jóvenes y mujeres, llegamos a 9 millones de fumadores. Por ello pueden darse por bienvenidas las iniciativas para mejorar estas cifras. Porque ahora se limita el consumo de tabaco en los países occidentales. Y en España más, no podía ser de otra forma. Nosotros siempre más, en el exceso.

             Pero ¿en realidad se preocupa tanto el gobierno por nuestra salud? Porque el consumo del alcohol aumenta en todos los indicadores respecto a las estadísticas de 2007, según la responsable Pajín en sus declaraciones de Diciembre pasado. Hace ya mucho tiempo que quedo atrás el eufemismo que calificaba de “media mediterránea”  nuestro consumo nacional de alcohol. Y el daño social que representa este factor prevalece sobre otras manifestaciones negativas del tabaco que, siempre discutibles, han de ser emitidas por medios autorizados, médicos, investigadores, técnicos. Sin embargo y precisamente porque no hay que ser especialista, ni poseer conocimientos técnicos sobre la materia los ciudadanos podemos emitir un juicio muy revelador, no sobre el mayor o menor daño que cause uno u otro consumo, alcohol-tabaco, sino sobre las medidas que se toman para evitarlos. ¿Alguien ha notado esfuerzos significativos para reducir el espectáculo vergonzoso que ofrece nuestra juventud emborrachándose los fines de semana? ¿El gobierno ha tomado medidas para paliar el consumo de alcohol? ¿Puede tomarse como medidas al respecto, habilitar espacios para que los jóvenes puedan hacer sus “botellones” y depositen las miserias que inevitablemente producen estos excesos?  ¿Existen alguna duda del daño familiar, que produce el alcohol con sus violencias, abusos, accidentes…? No he visto que sea así y medidas tan descomunales como las que se derrocha con los fumadores, hubieran sido también muy de desear con el alcohol.
 
            ¿Y las drogas? Porque en consumo de drogas también superamos la media europea. No voy a entrar en cifras sobre cocaína y drogas sintéticas, pero es una realidad que requiere de pocas explicaciones. El adicto se convierte en un esclavo para el que ya no existe barrera moral, respeto al sexo o a la edad, derecho a la propiedad, compasión por la víctima… ¿Alguien sostiene que las drogas se han perseguido con igual efectividad que el tabaco? Durante años he visto en la puerta del madrileño parque del Retiro a cuatro o cinco “camellos” realizar su tarea mientras desfilan niños, madres, jóvenes y ancianos sin que la policía aplique, no ya el rigor con que persigue a un fumador despistado, sino un pequeño estorbo al vil comercio. Las leyes que penan estos delitos no se han endurecido, los castigos que se impone a los traficantes siguen igual de suaves, comparados a los que se aplican en otros países europeos. ¿Por qué no se ha dedicado un esfuerzo mayor? Con el ochenta por ciento de los medios de comunicación en manos del gobierno socialista, hemos recibido mensajes muy diferentes. No hay tema más importante que obstaculizar el consumo de tabaco, pero es que esto es “ruido”, esto hace sombra, esto tapa el resto. Nos movemos mucho nos dicen, pero así no hablamos de los casi cinco millones de parados, de la corrupción que parece caer exclusivamente sobre un par de cabezas de turco, de la catástrofe económica que parecía ser ladino invento del enemigo, de la enseñanza que ha bajado a niveles inaceptables. Y tras de ese movimiento nos quedan como logros de nuestras autoridades muchos abortos, rencores que se creían cegados desde los tiempos de la transición y reality shows de toda clase para que nos divirtamos…. Bueno, también le ponen una pegatina a los límites de velocidad, que pone 110 en lugar de 120.

            Recuerdo una anécdota que sucedió cuando implantaron la primera ley antitabaco. El protagonista fue el Rey que, en un acto oficial y después de la comida, sacó un puro y se lo fumó en presencia del ministro competente en aquella medida sanitaria. Le voy entendiendo. En estos momentos me entran ganas de encender otro.