Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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Opinión

        El Consejo de Ministros está empezando a convertirse en una caldera incandescente, pues el grupo de ministros y ministras de Unidas Podemos no quiere ser comparsa y está dejándose notar en su quehacer diario, ya que, lógicamente, quieren aprovechar cualquier situación para marcar diferencia con el grupo socialista del gobierno. Aprovechando la cercanía del Día Internacional de la Mujer y la consabida manifestación, a la que han puesto el lema “Sola y borracha quiero llegar a casa”, la ministra Montero -junto con un grupito de amigas, todas ellas con importantes cargos en el área de mujer y sueldos a cuenta del erario público-, se han sacado de la manga una Ley de Libertad Sexual, que por parte del ministro de Justicia ha tenida una respuesta rápida de estupor y sorpresa, pues es una ley farragosa y sin sentido que les ha obligado a modificarla para poderla aprobar antes del 8 de marzo.

         Es la primera epidemia o posiblemente pandemia que hayamos tenido en la época de las redes sociales de comunicación, con las fake news en plena marcha, y que condiciona los procesos epidemiológicos de forma considerable, por lo que podemos dividir la enfermedad del coranovirus, en dos conceptos diferentes, de un lado la enfermedad en todas sus variantes y de otra la pandemia de pánico que están provocando tanto la falta de noticias reales y fiables, así como la desmesurada presencia de noticias falsas, con la consiguiente propensión a las teorías conspiratorias.

          Esta situación me recuerda la vivida con el síndrome tóxico en España por los años 1981-1982, nos enfrentábamos a una enfermedad desconocida, no sabíamos siquiera si era infecciosa o tóxica y, tuvimos que hacerla frente con los condicionantes políticos y de comunicación, en donde día tras día, aparecían en los medios de comunicación personajes, que atribuyéndose conocimientos que no tenían, prejuzgaban lo que iba a pasar en los siguientes años a todo aquel que padecía la enfermedad. Todos iban a morir en los próximos años de cánceres y otras lindezas. Con lo cual podemos imaginar el pánico y los daños psicológicos que se creaban.

          En semanas del coronavirus no nos puede extrañar que otras patologías virulentas -en este caso políticas- se extiendan sin control por esta España nuestra, como está ocurriendo ahora, y que incluso alcancen a Francia; aunque en Francia no caigan todavía en la cuenta del peligro que les pueda traer este contagio; que lo puede experimentar con creces acentuadas; al desestimar nuestros problemas, como casi siempre ha hecho   -y en cualquier régimen político que hayamos tenido- cuando hemos necesitado su ayuda. Sólo tenemos que recordar lo que nos ocurría no hace tantos años con la bastarda actitud de su ex Presidente Valery Giscard d´Estaing.

          Refiero todo esto por el acto del pasado 29 de febrero, que Puigdemont montó en Perpiñán con el consentimiento de las autoridades galas; que le proporcionaron al fugado político catalán toda clase de facilidades para que actuara, según sus ideas y las que les transmite a sus seguidores, en la descomposición de España. Y ya veremos cómo le sale al país vecino esa fechoría perpetrada contra nuestra Nación. Pues Puigdemont, aunque cuente con el favor francés, tiene muy en contra a los defensores del diálogo político con el Gobierno de Pedro Sánchez, como son los de ERC, a los que el Presidente se presta muy sagazmente para permanecer en la Moncloa cueste lo que cueste.

           La modificación de la Ley Hipotecaria que entró en vigor el 17 de junio de 2019, introduce importantes novedades que afectan de manera directa al solicitante de hipotecas, vamos a pasar a analizar las más importantes y de mayor incidencia tanto para prestamistas como para prestatarios:

 1.- El prestamista deberá consultar el historial crediticio del cliente para evaluar el riesgo, eso sí,  en los términos y con los requisitos y garantías previstos  en la legislación de protección de datos. Además podrá comunicar estos datos a otras oficinas crediticias.

2.- El Banco cobrará exclusivamente por los servicios realmente prestados y que pueda acreditarlos.

      Por si el lector lo duda: Brexit -Bretaña (Br) fuera (exit)-. El Brexit ha consumado la amenaza con la que venía intimidando a la UE; desde luego, con la mitad de los británicos opuestos esa ley; que son los partidarios de la unión que ha venido consolidando los compromisos económicos de los 28 países de la Comunidad Europea.  Todo un proceso colectivo que se había puesto en marcha para operar unidos, contra viento y marea, ante las desavenencias partidistas que se produjeran entre pueblos a veces no bien avenidos.

      A los expertos en el tema les resulta complicado destacar aspectos positivos, si es que los tiene, para los ingleses y para el resto de los europeos la ley del Brexit, discordante a todas luces en tiempos de globalización. Pues los países, por sí solos, ya no son autosuficientes como fueron en la Edad Media. Y ni siquiera en tales épocas, con Carlos I, señor de medio mundo, estableciendo, a veces con las armas, relaciones políticas, sociales y económicas entre los vastos pueblos que dominaba.

     Ahora, para colmo de dificultades, España tiene que lidiar, a través de acuerdos con el Reino Unido, para que este país, si no nos elimina ciertos aranceles y retenciones aduaneras, que, por lo menos, los aminore a un montante de un 85% de las mercancías que exportamos. Dejando sólo el  quince por ciento o así de ellas afectadas por la nueva situación con la que se encontrarán; con muchas empresas de las que operan en Inglaterra obligadas a recortar sus exportaciones.

       A este panorama ciertamente preocupante por el recorte de puestos de trabajo; viene a sumarse la metedura de pata de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; no muy consciente la señora de que en tiempos de negociaciones en Europa para establecer una nueva política comercial; nunca tendría que tocar, por si las moscas, nuestro mercado laboral vigente. El que nos ayudó, desde 2012, a salir de aquella crisis que, por su inoperancia, magnificaron en España Rodríguez Zapatero y Solbes.     

       Se dice que esta falta de sentido común por parte de su responsabilidad de ministra viene determinada por una exigencia de Pablo Iglesia para facilitarle al PSOE la formación de Gobierno, y aun desconsiderando que la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha estado poniendo los puntos sobre la íes, descontenta con ese punto de vista de Podemos, al considerar que no es oportuna la reforma del mercado laboral que desde el año indicado ha venido reduciendo las altas cotas de desempleo con las que se encontró Rajoy en 2011.

       Dado este orden de cosas, Yolanda Díaz tendría que ser más prudente desde su posición ministerial y aparcar el tiempo que sea necesario los retoques de la reforma que pretende. Por lo menos hasta comprobar los niveles de afectación que acarree el Brexit. Pero, los sindicatos, con intención de volver al pasado del mundo laboral, esgrimen el concepto populista de la precariedad del empleo. Aunque es un concepto algo equívoco; pues es preferible cierta precariedad en algunos sectores laborales a la falta de trabajo que se venía produciendo en España, con cinco millones de parados. Y recordará el lector que era una cifra que nos acogotaba; con todos los miembros de familias enteras subsistiendo a expensas de la paga de los jubilados de casa.

         Habría que decirle a la citada ministra que aquel inicio de la reacción laboral -aun con algunos trabajos en precariedad- fue positivo. En todo se parte de cero, y la temporalidad ha venido remitiendo y, como apuntan desde el PP, con los contratos indefinidos creciendo gracias a la seguridad ofrecida a las empresas para que tomaran impulso y confianza a la hora de contratar a empleados a largo plazo.

     Una seguridad, señora ministra, que su Gobierno, a través de usted, va a tratar de disminuir con medidas aconsejadas por Podemos; formación que tiene maniatado al PSOE. Y seguridad que, en los próximos meses y si Dios no lo remedia, estará sometida al Brexit. Problema que usted misma tendría que sopesar con sosiego y prudencia si es que la prudencia forma parte de su cometido ministerial.