Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Opinión

         El gobernador del Banco de España, Hernández de Cos, hombre iluso o, quizá, algo desconocedor del pueblo español, soltó semanas atrás, en pleno confinamiento, la idea de que la Reconstrucción económica de España es posible a través de un pacto de las fuerzas políticas, y -pásmense ustedes- para varias legislaturas. He dicho que Hernández de Cos es un tanto desconocedor del pueblo español; ya que propone pactos entre los distintos grupos políticos cuando debería saber muy bien que entre los componentes de tales grupos y entre los ciudadanos de España en general no puede haber atinados pactos consensuados para conseguir algo práctico; pues la idiosincrasia ibérica es así de tozuda y de disconforme para darse a rasgos comunes -¡qué le vamos a hacer!-.Ya Bismarck, como escribí yo hace unos días en este mismo medio, se asombró de que fuéramos tan amigos de las divisiones entre nosotros mismos.

        Hernández de Cos, con su propuesta ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital en el Congreso, contó con el beneplácito de todos los grupos políticos. Nadie le opuso reproche alguno, faltaría más, incluso ni Oskar Matute, el de Bildu. Bueno, sí; el socialista Pedro Casares -¡quién lo iba a decir!-fue el menos convencido a la hora de aceptar las razones reconstructivas de Hernández de Cos.

         Sí, más ricos en este vocabulario que se nos ha impuesto, pero más pobres económica e intelectualmente.

        Millones de veces, durante esta pandemia, se han dicho, redicho, repetido por parte de entrevistas, comentaristas, periodistas, TV radio, periódicos… Tenemos la cabeza llena, la mente enfebrecida, la memoria atiborrada de Pandemia, estado de alarma, confinamiento, infecciones, contaminados, hospitalizados, fallecidos, funerarias, morgue, incineraciones, entierros, recuperados, residencias de ancianos, eutanasia, abortos, UCI, PCR, ME, células, test, riesgos, víctimas, hecatombe, luto, pésame… mascarillas sanitarias, respiradores… “quédate en casa” millones de veces repetido. La “insoportable levedad del ser”.

        En los calendarios de mesa de uno de estos días del coronavirus aparece una reflexión de Bismarck que dice así -de ahí el título de este artículo-: “España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido”. Ni lo conseguiremos, me atrevo a añadir yo; ya que son muchas las circunstancias y los hechos que nos pueden informar en estos momentos, precisamente, de que así será así por suerte.

       Y, como ejemplo, tenemos los niveles de la pandemia, alcanzados entre nosotros, con una virulencia que en otras latitudes no se ha dado, debido al empecinamiento de ciertos políticos por obtener una imagen social rentable para sus intereses partidistas, al no intervenir a tiempo y dejar que el 8-M transcurriera sin control, cuando las reivindicaciones feministas pusieron a las mujeres en masa en las calles de las principales ciudades; sabiendo los del Gobierno de Sánchez, por informaciones de la OMS, que el coronavirus ya estaba extendiéndose peligrosamente, como así fue por desgracia. Con una multitud de fallecidos en España entre 28.000 y unos 40.000, según las fuentes.

             Resulta sumamente curioso y, a la misma vez, extremadamente desconcertante y descorazonador el hecho de que en el seno de la nebulosa sanitaria de la pandemia (que en unos días y si Dios no lo remedia se habrá llevado al otro mundo a más de 27.000 españoles); los políticos anden enzarzados con problemas nada edificantes para el conjunto de los ciudadanos; entre los cuales están los dolientes de todas esas víctimas, con los subsiguientes dramas y dolores que les acongojan y están, igualmente, los cientos de contagiados que hay ingresados en los hospitales en espera de diagnósticos inciertos.

            Curiosidades y problemas que se agravan en las conciencias de todos por el error de que los partidos secesionistas e, incluso, Podemos, un grupo estratégico aliado al de Pedro Sánchez, ya están poniendo entre las cuerdas al Gobierno de la Nación, con la mención de los próximos presupuestos generales. Y eso a causa de que desde el Ejecutivo suenan campanas de un acercamiento a Cs para aislar al PP de todo lo que se pueda discutir en la toma de decisiones relativas a la solución de los problemas que acucian a la entera España. Recuérdese que uno de esos problemas viene dado ahora mismo a causa de la multitud de españoles sujetos al ERTE, y con las pymes sufriendo preocupantes recortes sociales y económicos, incluso quebrantos y ruinas en sus actividades.

        Pandemia, estado de alarma, confinamiento, infecciones, contaminados, hospitalizados, fallecidos, funerarias, morgue, incineraciones, entierros, recuperados, residencias de ancianos, eutanasia, abortos, UCI, test, riesgos, víctimas, hecatombe, luto, pésame… mascarillas sanitarias, respiradores… “quédate en casa” miles de veces repetido.

        Médicos, enfermeros, profesionales, sanitarios, cuidadores, expertos, analistas, coordinadores…

        Desprecio de la vida, confinamiento y desconfinamiento, control y descontrol, titubeos, desescalada, coordinación y descoordinación, clima de crispación, escándalos, contradicciones, indecencia, desastre, desamparo, desvergüenza, desinformación, desgobierno, disparate, lapsus, ERTE…

        Noticias, bulos, mentiras, censura, decisiones, indecisiones, rectificaciones, ratificaciones, contradicciones, errores del gobierno, improvisaciones, chapuzas, estupor, bulos y falsas noticias, rastreo de las redes sociales…