Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Opinión

Los que alimentan las controversias, poniendo la democracia española en tela de juicio, no cesan en su empeño de sembrar confusiones de esas que llenan de entusiasmo a quienes les gustaría que todo fuera mal entre nosotros, en nuestro país. Esos que son unos irreflexivos -irreflexivos compulsivos ellos, ya lo apunté en otra ocasión- por no acudir a fuentes informativas en las que prevalece la verdad por encima de otras connotaciones sin razones de credibilidad. Y confusiones, por otra parte, que les sirven de continuo apoyo a quienes las fomentan para estar ellos y ellas en la cresta de la ola política como destacados figurantes -cobrando, eso sí, del Erario público- comprometidos en enseñarnos modos de actuación que sólo calan en los que no valen para la meditación.

“El Gobierno debe ponerse las pilas”, señala un destacado diputado popular con quien hablo. No le queda otra, porque cada paso en la Carrera de San Jerónimo es ya un suplicio. Y no sólo para sacar adelante propuestas propias; también para no caer derrotado una votación tras otra, trasladando a la opinión pública la imagen negativa de un Ejecutivo en minoría, aislado, paralizado y sin capacidad de maniobra política. De hecho, los cauces de negociación y diálogo de los populares con las otras fuerzas presentes en el Congreso circulan hace tiempo por un camino tortuoso. Y al Grupo Popular cada vez se le hace más cuesta arriba incluso la relación con su “socio preferente”, Albert Rivera. Los cauces de negociación y diálogo entre PP y C's han ido entrando en barrena, se han convertido en “un terreno pantanoso, difícil y hostil”, según la gráfica descripción de un destacado dirigente “genovés” que comprueba como “la situación se vuelve insostenible”. 

Las naciones, los pueblos, principalmente a través de los políticos, sus representantes legales, tienen que esforzarse por reconocer el espíritu de sacrificio, la generosidad, el altruismo y otros valores de suma trascendencia que puedan concurrir en determinados ciudadanos y ciudadanas. Reconocer esas positivas facultades, con el fin primordial de resaltar, honrándola, la figura de quien las detente, y que las detente poniéndolas, las más de las veces, al servicio de la ciudanía con generosa dedicación. Y existe un caso en España que viene reclamando con fuerza un reconocimiento así sin más dilación. Ese caso en concreto es el de Carmen Cervera -familiarmente llamada Tita-, la baronesa Thyssen; una mujer que se propuso (el pasado octubre se cumplieron veinticinco años, por eso en SIGLO XXI nos hacemos eco del tema) que su país se enriqueciera con el extraordinario museo nacional que lleva el nombre de quien fuera su esposo. Empeño que consiguió, aun teniéndose que enfrentar a la oposición de otros herederos del barón Thyssen-Bornemisza, y también a la propia indecisión de éste; que se decantaba más bien por que su colección de cuadros se expusiera en Suiza o en algún otro lugar de sus preferencias, pero no en España. Claro que Carmen supo convencer al barón para que Madrid -siendo ella catalana- fuera la ciudad de España finalmente la elegida. Una elección en la que influyeron poderosamente los duques de Badajoz, la infanta Doña Pilar De Borbón y su esposo don Luis Gómez-Acebo; muy amigos de la distinguida pareja de coleccionistas.    

Parece que el panorama político catalán se está despejando. Estamos asistiendo a una serie de traiciones encadenadas por los egoísmos personales de los dos partidos independentistas con el objetivo de hacerse con el poder y ser los adalides de la lucha por la independencia catalana. El fugado Puigdemont está siendo ninguneado por el flamante Presidente del Parlamento Roger Torrent, quien, escudándose en la falta de garantías jurídicas, no convoca el debate de investidura con el consiguiente peligro de que el Presidente Rajoy pida autorización al Senado para poder disolver el Parlamento y convocar unas nuevas elecciones, poniendo en riesgo el que los partidos constitucionalistas sigan creciendo en votos y se hagan con el Gobierno de la Generalitat.

De acuerdo con la tradición de su oficio, los políticos, con su doble rostro implorante y prepotente, aprenden a rivalizar en demagogias para ganar a sus adversarios en los foros y las audiencias. No les interesa la filosofía, ni el humanismo, ni conocer la historia, la cultura o la geografía de su patria, tan sólo se preocupan de tener a su alcance todas las máscaras propicias al engaño.