Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Opinión

“Estoy orgullosa de que el Peñón sea británico”. Esta es una frase de Theresa May en respuesta a las declaraciones incongruentes de Pedro Sánchez sobre este tema y sobre el Brexit; que muy bien -claro que no en sentido imperialista como el de ella- les podría servir de ejemplo patriótico a ciertos líderes politiquillos de nuestro país ahora que estamos celebrando los cuarenta años de la Constitución. Que, dicho sea de paso, están siendo unas celebraciones en las que dichos politiquillos intervienen para entorpecerlas, desvirtuándolas con toda clase de contradicciones. Y eso que cobran grandes sueldos del Estado español. Contradicciones y defectos que sólo ellos interpretan de la Carta Magna; cuestionándola sin cesar y tratando de desfigurarla, al promover inoportunas enmiendas, pensadas en sus mentes enfermizas y en las enfermizas mentes de quienes los sostienen en sus cargos públicos.

Con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2015, el 1 de junio, se modificó el Código penal y se desarrolló la responsabilidad penal de las personas jurídicas, que ha había sido introducida por Ley Orgánica 5/2010.

Se modifican los requisitos legales y se hace responsable a la persona jurídica de los delitos que se cometan en nombre o por cuenta de las mismas y en su beneficio directo o indirecto, entendiéndose que, cuando los delitos hayan sido cometidos por sus representantes legales o por “otros” que ostenten facultades de organización y control dentro de la empresa, la propia empresa responderá del delito ocasionado por su representante legal al haberse beneficiado de forma directa o indirecta de sus actuaciones.

Lo escuchaba en silencio. Me dijo:

- Salvo esos que mantienen con entereza sus banderas en los balcones o las enarbolan con orgullo en solemnidades y homenajes, los ánimos no están aún preparados para la rebeldía, y la libertad se oculta en el fondo de los estómagos. Los españoles vegetan en su democrática charca, mientras España, sin aliento, agoniza con sus leyes burladas, con su idioma contradicho, con sus símbolos y tradiciones insultados. ¿Soy demasiado irritable o impaciente para no aceptar o comprender el verdadero sentido de los acontecimientos, para no poder amar a esta nueva humanidad insensible, vacía de lo humano, que se desarrolla a mi alrededor?

Los que alimentan las controversias, poniendo la democracia española en tela de juicio, no cesan en su empeño de sembrar confusiones de esas que llenan de entusiasmo a quienes les gustaría que todo fuera mal entre nosotros, en nuestro país. Esos que son unos irreflexivos -irreflexivos compulsivos ellos, ya lo apunté en otra ocasión- por no acudir a fuentes informativas en las que prevalece la verdad por encima de otras connotaciones sin razones de credibilidad. Y confusiones, por otra parte, que les sirven de continuo apoyo a quienes las fomentan para estar ellos y ellas en la cresta de la ola política como destacados figurantes -cobrando, eso sí, del Erario público- comprometidos en enseñarnos modos de actuación que sólo calan en los que no valen para la meditación.

“El Gobierno debe ponerse las pilas”, señala un destacado diputado popular con quien hablo. No le queda otra, porque cada paso en la Carrera de San Jerónimo es ya un suplicio. Y no sólo para sacar adelante propuestas propias; también para no caer derrotado una votación tras otra, trasladando a la opinión pública la imagen negativa de un Ejecutivo en minoría, aislado, paralizado y sin capacidad de maniobra política. De hecho, los cauces de negociación y diálogo de los populares con las otras fuerzas presentes en el Congreso circulan hace tiempo por un camino tortuoso. Y al Grupo Popular cada vez se le hace más cuesta arriba incluso la relación con su “socio preferente”, Albert Rivera. Los cauces de negociación y diálogo entre PP y C's han ido entrando en barrena, se han convertido en “un terreno pantanoso, difícil y hostil”, según la gráfica descripción de un destacado dirigente “genovés” que comprueba como “la situación se vuelve insostenible”.