Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Opinión

          Quizá haya personas que se sobrepasen con Gabilondo -que si es soso, poco comunicativo e, incluso, algo voluble-; sí, pero sus tribulaciones se las ha buscado él solito. Tal vez no lo haya pretendido, pero por su forma de ser y estar incluido en una formación como la del PSOE, todo lo que se va a encontrar en las elecciones madrileñas del 4-M van ser obstáculos de destacada magnitud. Obstáculos de esos que eluden, en las deportivas competiciones, los atletas que no se encuentran en idónea forma para participar.

       Esta situación, desde luego, de verse como cabeza de lista por su formación política en dichas elecciones, puede ser -repito- que no la haya perseguido Gabilondo. Pero si es verdad que se avino con Aguado (como supusieron los observadores políticos tras lo de Murcia) para tratar de expulsar a Ayuso de Madrid; no es menos cierto que lo que le impulsó a esa decisión, tras consultar con sus líderes políticos, fue el beneplácito que éstos le concedieron para que pactara con Cs y llevara adelante la codiciosa tarea de ser los dos partidos una coalición sustitutiva del PP en la comunidad de Madrid.

             La Cuaresma va llegando a su fin y nos asomamos a la Semana Santa. El próximo domingo entraremos en el domingo de Ramos, a los dolores de la Pasión y al Domingo de Resurrección nuestra esperanza y alegría. Esta Semana Santa, a pesar de la situación, será mejor que la del pasado año que nos tuvo confinados en casa, pero también estará llena de carencias. Como en la anterior faltaran muchas cosas y tampoco tendremos procesiones. El gobierno las prohíbe “para protegernos”, aunque tolera grupos de 500 personas vociferando consignas. Los templos seguirán con aforo limitado o incluso cerrados por orden gubernamental “para protegernos” aunque no limiten el aforo a las rebajas en El Corte Inglés o las compras de Mercadona, ni cierren el aeropuerto a los extranjeros que vienen a divertirse en un país claramente menos estricto que el suyo.  ¡Qué situación tan triste! Hemos visto como mueren miles de españoles ante la impotencia de los sanitarios y la indiferencia de un gobierno que acaba de “regalarnos” una ley de eutanasia que nadie le pide pero que junto al aborto va configurando su cultura de la muerte.  Que tristeza para los cristianos que vemos como quieren relegarnos al silencio de la catacumba, a la desaparición de nuestros signos religiosos mientras siguen derribando cruces y promulgando leyes que prohíben expresarse y manifestar nuestra fe.  Es la persecución. La que hubo antes, la que hay ahora y la que habrá mañana, mucho me temo que aumentada.

            Hace unos días, contemplando en la televisión una película norteamericana, se daba en la misma una escena, en la que se proyectaba la rendición de honores a un honorable militar de la marina que había fallecido y en el acto que se desarrollaban en el cementerio, después de las oraciones que dijo el sacerdote que oficiaba el mismo, sonó, interpretado por una Banda de Música Militar el toque de oración.

           Esta escena me recordó la procedencia de este toque, que tuvo su origen en los ejércitos españoles y que se desarrolló de la siguiente forma:

          En el año 1.503 estalló la segunda guerra de Nápoles entre los ejércitos de España y Francia, produciéndose dos grandes batallas, que obedecen a los nombres de Ceriñola y Garellano; la primera celebrada en ese pueblo italiano, en lo que hoy es Cerignola provincia de Foggia en la región de Apulia, que entonces era una pequeña villa y hoy es una ciudad de cerca de 60.000 habitantes, y la segunda que se sostuvo en el rio Garigliano los días 28 y 29 de Diciembre del mismo año.

             Para los auténticos demócratas es de lamentar que Pablo Casado no tenga muy claro su futuro político, y que dada esa duda, su trayectoria incierta puede arrastrar e influir negativamente en los hombres y mujeres que engrosan su formación del PP. Es una situación la suya heredada, en parte, por errores de bulto que cometió Mariano Rajoy; el cual, tras ganar por mayoría absoluta las elecciones generales de noviembre de 2011, se dio con bastante éxito, por cierto, a componer la maltrecha economía que a los españoles les provocaron Rodríguez Zapatero y su ministro Solbes. Tanto fue el éxito que tuvo en esto Rajoy, que incluso salvó a España de ser intervenida por Bruselas.

            Claro que fuera de sus aciertos en las cuentas públicas por la “pandemia” de Zapatero; fuera de eso, digo, no supo aprovechar su mayoría, aplicando a través de ella, algunos de los contenidos de su programa electoral. Léase la reforma de la Memoria Histórica y del mismo aborto. Siendo esto último lo que produjo la dimisión del ministro Gallardón. Y eso que -hay que referirlo también- el mismo Gallardón, siendo alcalde de Madrid, tuvo llamativos maniqueos con los despropósitos de Zapatero.

“Si de algo se dice: “Mira, eso sí que es nuevo”, aun eso ya sucedía en los siglos que nos precedieron” (Eclesiastés 1-10)

¡Que reveladoras palabras para los que vivimos la presente realidad! Aunque también aquellas personas de principios del siglo XX se habían olvidado de la peste negra que acabó con la tercera parte de la población de Europa. Como nosotros ahora, se sentían muy seguros con los adelantos conseguidos en higiene y sanidad y pensaban que jamás se vería repetir los estragos del cólera, el tifus y otras enfermedades…

Y de repente se encontraron inmersos en la pandemia a más devastadora de la historia humana. Los primeros casos fueron detectados en 1917, en la I Guerra Mundial e iban asociados al proceso bélico. Estalló con enorme violencia en 1918 y desapareció en 1920, entre otras razones por la inmunización de los supervivientes. El agente patógeno fue el Influenza virus A subtipo H1N1, con una variante que lo diferencia mucho al Covid 19: Tenía una peculiar mortalidad entre niños, jovenes y adultos sanos.