Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Opinión

            Con el aldabonazo político de Ayuso no cesan de sucederse posiciones y contraposiciones de quienes, de alguna manera, están puestos en las instituciones por los votantes para gobernarnos. Y como para explicar de una manera clara estas actitudes de políticos que pudiéramos calificar de embaucadores, tenemos al mismo Pablo Iglesias; que se ha esfumado del panorama estelar en el que venía medrando tras el fracaso sufrido a manos de los populares. Fracaso que también salpica a sus socios del PSOE.

            ¡Y qué casualidad! A los diez años justos del aquel 15-M que congregó a miles de seguidores suyos, los así llamados “indignados”. Cuya efemérides ha venido a demostrar, de la misma manera, que la magna concentración de protesta -hay que calificarla así-, que durante tres meses hizo de la Puerta del Sol madrileña un lugar de nefasta imagen, fue igualmente de razones efímeras; de razones de esas que no aguantan el paso de los días sin resentirse.

            Todos nos sentimos felices de que Isabel Díaz Ayuso haya ganado las elecciones. Un resultado justo para una mujer digna, admirable, valiente, que se enfrentó a descalificaciones, calumnias, ataques cobardes. Y además de ganar ha sacado del panorama político a Ciudadanos, un partido ambiguo y desleal que es el que ha provocado que se tengan que celebrar comicios anticipados. ¡Que lección han recibido!

            Y en medio de nuestra alegría hago una llamada de atención a que esto es solo una batalla entre las muchas que quedan por ganar.

            Porque la mala simiente sigue sembrada. No se retiró, cuando era posible, la Ley de Memoria Histórica, creada para que los españoles volviésemos a odiarnos. El aborto cada vez más permisivo avanza en una nación que se despuebla y en la que cada año seremos menos. No se ha modificado el sistema electoral que permite las chapuzas nacionalistas. Cualquier español está en riesgo de que al volver a su casa la encuentre robada por un ladrón que se quedará a vivir en ella protegido por las leyes. (¡Cómo puede tolerarse esto!) Un “mena” puede propinar una paliza en plena calle a un anciano con absoluta impunidad.

          Resulta curioso y, sobre todo, difícil, muy difícil de entender cómo el PSOE se ha convertido (formación que desde sus orígenes había tenido el orgullo de ser un grupo compacto socialdemócrata) en una diversidad de factores nada unidos; en una atomización política que ya venía dando muestras desconcertantes de desencuentros entre sus miembros -qué bien lo entendió Rosa Díez- desde la llegada de Zapatero a la Presidencia de la Nación. Desde luego esos desencuentros y divisiones internas socialistas estuvieron ciertamente contenidos mientras vivió Rubalcaba; como si él mismo mandara la barca de su partido en un mar revuelto.

             Pero una vez muerto este señero líder del partido; que se las arreglaba muy bien para que las figuras contestatarias del PSOE no figuraran mucho en los medios de comunicación. Una vez muerto él, digo, el desconcertante Pedro Sánchez comenzó con prontitud -“astuto coach”- a hacer de las suyas, desconcertando a muchos de los de la calle Ferraz y procurando que el socialismo en sí no fuera tanto un vecino de dicha calle y sí un grupo formado por un conjunto de adláteres suyos que se fijaran más en la Moncloa, con él mismo como líder absoluto del cambio consubstancial que venía proponiendo.

            Hace unas fechas publicaba el diario ABC, en su sección de Cartas al Director, un escrito firmado por el General retirado D. Luis Palacios Zuasti, sobre un atentado cometido por la banda ETA en el Cuartel de Loyola en San Sebastián hace treinta años, mientras se celebraba un acto de Jura de Bandera en el citado acuartelamiento, sede del Regimiento de Infantería “Tercio Viejo de Sicilia” numero 67, que me ha llevado a escribir este artículo sobre los Regimientos Españoles, que forman parte de la Historia de España en general y de la Historia Militar en particular, ya que este es de los tres más antiguos de España, junto con el Regimiento de Infantería Soria número 9 y el Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey número 1.

            Comenzaremos por el más joven de los tres, cuya creación se debe a una orden que da el Rey Carlos I al virrey de Nápoles, del 23 de Octubre de 1535, para que forme un Tercio, que se llamaría Tercio de Sicilia y que se inicia con 1.800 hombres divididos en doce compañías, completándose en el año 1536 hasta 3.200 hombres bajo la dirección del Maestre de Campo D. Jerónimo de Mendoza, que lucharía en las diversas contiendas que en aquellas fechas se dirimían en Europa, participando también en la batalla de Lepanto. Tomó parte en la guerra de la Independencia, siglos más tarde, con notables intervenciones en la batalla de Bailen o en la defensa de Cádiz y Valencia. Fue reconstruido en 1824, tomando el nombre de Regimiento de África número 6, recuperando su nombre antiguo en el año 1893 de Regimiento de Infantería Sicilia número 6. Igualmente, en el siglo XIX intervino en las luchas dinásticas, en la Guerra de Marruecos y en la Guerra de Cuba, convirtiéndose en el año 1931 en el Batallón de Montaña número 6, al que se unió el nombre de Sicilia cuatro años más tarde. En el año 1936 estaba de guarnición en Pamplona, siendo una de las unidades principales del general Mola durante la contienda, sufriendo después del año 1939 varias modificaciones en su nombre y es en el año 1984, en la celebración de su 450 aniversario cuando recupera su antiguo nombre de Regimiento de Infantería Ligera “Tercio Viejo de Sicilia” numero 67, estando hoy encuadrado en la Brigada Extremadura X, dentro de la División San Marcial.

          Quizá haya personas que se sobrepasen con Gabilondo -que si es soso, poco comunicativo e, incluso, algo voluble-; sí, pero sus tribulaciones se las ha buscado él solito. Tal vez no lo haya pretendido, pero por su forma de ser y estar incluido en una formación como la del PSOE, todo lo que se va a encontrar en las elecciones madrileñas del 4-M van ser obstáculos de destacada magnitud. Obstáculos de esos que eluden, en las deportivas competiciones, los atletas que no se encuentran en idónea forma para participar.

       Esta situación, desde luego, de verse como cabeza de lista por su formación política en dichas elecciones, puede ser -repito- que no la haya perseguido Gabilondo. Pero si es verdad que se avino con Aguado (como supusieron los observadores políticos tras lo de Murcia) para tratar de expulsar a Ayuso de Madrid; no es menos cierto que lo que le impulsó a esa decisión, tras consultar con sus líderes políticos, fue el beneplácito que éstos le concedieron para que pactara con Cs y llevara adelante la codiciosa tarea de ser los dos partidos una coalición sustitutiva del PP en la comunidad de Madrid.