Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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          En semanas del coronavirus no nos puede extrañar que otras patologías virulentas -en este caso políticas- se extiendan sin control por esta España nuestra, como está ocurriendo ahora, y que incluso alcancen a Francia; aunque en Francia no caigan todavía en la cuenta del peligro que les pueda traer este contagio; que lo puede experimentar con creces acentuadas; al desestimar nuestros problemas, como casi siempre ha hecho   -y en cualquier régimen político que hayamos tenido- cuando hemos necesitado su ayuda. Sólo tenemos que recordar lo que nos ocurría no hace tantos años con la bastarda actitud de su ex Presidente Valery Giscard d´Estaing.

          Refiero todo esto por el acto del pasado 29 de febrero, que Puigdemont montó en Perpiñán con el consentimiento de las autoridades galas; que le proporcionaron al fugado político catalán toda clase de facilidades para que actuara, según sus ideas y las que les transmite a sus seguidores, en la descomposición de España. Y ya veremos cómo le sale al país vecino esa fechoría perpetrada contra nuestra Nación. Pues Puigdemont, aunque cuente con el favor francés, tiene muy en contra a los defensores del diálogo político con el Gobierno de Pedro Sánchez, como son los de ERC, a los que el Presidente se presta muy sagazmente para permanecer en la Moncloa cueste lo que cueste.

 

          Pero decía antes que el coronademont, que tiene contagiada a media Cataluña por la actitud desmadrada de independentismo de este político que le da nombre al virus, así como la de otros, como  Artur Mas y Quim Torra, quien también acudió a Perpiñán con un sinfín de afectados de dicha patología; puede extenderse más temprano o más tarde por todo el Rosellón e ir calando en una población que, aún minoritaria, ya va contagiándose con la emancipación del país hexagonal, como a Francia se la conoce.

          No se olvide que el antiguo condado del Rosellón, cuya capital es, precisamente, Perpiñán, perteneció a la Corona de Aragón, como la entera Cataluña, hasta que en 1659 -reinando de Felipe IV- España se la cedió a Francia por el Tratado de los Pirineos. Convenio que fue ocasionado por unos traidores a España y, por ende, traidores a Cataluña; región que desde  entonces perdió ese territorio que hoy pertenece a Francia. Que por aquellos años incluso prohibió la escritura de la lengua catalana con amenazas de severos castigos para aquellos desnortados y confundidos habitantes de allí.

         El acercamiento de Puigdemont el otro día a la frontera de España, en tierras del Rosellón, también ha provocado algunas repulsas de desaprobación en muchos ciudadanos que se miran en el espejo de la Cataluña deshilvanada, pero igualmente  en el de la propia República Francesa. De donde se desprende que el país vecino está jugando allí con las cartas marcadas.

         En este sentido de culpabilidad bien demostrada, nos merece un pequeño comentario de plausible naturaleza la condena de la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo. Pues la mujer le escribió una misiva al presidente de la Asamblea Francesa afeándole la deslealtad de su país para con otro que tiene vínculos y relaciones convenientemente observados y respetados por ambos pueblos con las referencias democráticas establecidas en el seno de la Unión Europea.

         La verdad es que los españoles no nos podemos fiar mucho, como he apuntado antes, de la vecina Francia (habrá entre nosotros quienes no estén de acuerdo con esto; pero la mayoría, si hojean la Historia, me darán la razón). Y con ocasión ahora del acto de Perpiñán, ¡allá vaya la Asamblea Francesa con su metedura de pata! Aunque, quizá, el error mayor lo cometió Bruselas “adoptando” a Puigdemont con sus excentricidades políticas. Esas que le llevaron  huir de la Justica española. 

         Excentricidades convertidas ahora, remedando el nuevo neologismo,  en coronademont. Virus  con el que contagió a media comunidad catalana; virus enquistado en su dossier de politicastro durante estos meses de incertidumbre que le han permitido sobrevivir como prófugo, y virus, en fin, que los pasados días inoculó en Perpiñán. Lo cual le puede acarrear consecuencias al Sureste de Francia con un Rosellón que quiera seguir los retorcidos pasos separatistas y desestabilizadores de la Cataluña dividida en el entero país donde brilló con luz de santidad  Juana der Arco; experimentando así serios problemas nacionalistas como los que tiene España y como los que tienen ellos mismos, soportando a regañadientes a los nacionalistas de la isla de Córcega.