Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

             No es nada honrado, políticamente hablando, que los del Gobierno bicéfalo y sus acólitos nacionalistas -con ERC y el Rufián jiennense a la cabeza- la estén tomando con las cuentas de la Comunidad de Madrid; cuya política fiscal crispa las mentalidades de los que, en otras comunidades, no tienen capacidades para alcanzar los logros que desde la Capital se vienen consiguiendo en beneficio de sus ciudadanos comunitarios. Figúrese el lector que bonificar casi el 100% los Impuestos sobre el Patrimonio y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones a los familiares más directos es una apuesta social que muy pocos de los progresistas y menos aún de los separatistas, están dispuestos a reconocer y perdonar al gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

            Desde luego, hay otras autonomías que podrían copiar una planificación presupuestaria semejante a la madrileña; donde el gobierno autónomo se viene ajustando a una realidad convincente para los votantes de la capital y de sus municipios; pues comprueban que es más razonable, incluso para la entera economía nacional, barajar unos presupuestos en línea de objetividad con el gasto público. Ese gasto cuantitativo que dicta la prudencia; virtud ausente en otras comunidades autónomas e, incluso por cierto, en bastantes de los votantes que sustentan a sus políticos.

             Un gasto que no aciertan a aplicar para diferenciarse de la capitalidad y ser ellos los gallitos del Estado, con el PSOE como protagonista. Grupo político que, en esto de la economía tiene atravesada a Isabel Díaz Ayuso, y no sólo por sus presupuestos autonómicos, sino también por la Sanidad Pública; que tampoco cuadra con los propósitos progresistas.

            De ahí que todos contra la Presidenta de Madrid. Y cuando digo todos, no sólo me refiero a los del Gobierno de Sánchez, sino también a los de Rufián y muy especialmente a los del País Vasco, autonomía esta que tiene su propio concierto económico, pero que dejando a un lado su armonización tributaria, se alinea hipócritamente con ERC para imponer unas normas de economía que nublen las habilitadas que tiene Madrid; haciéndolo para promocionar ellos sus territorios autónomos de cara a la imagen nacional que pretenden confundir para bien de sus tendencias separatistas. Y eso, sin tener en cuenta siquiera que Madrid cede al resto de España casi una cuarta parte de la recaudación que genera en su territorio. Aunque también, por aquello de la capitalidad, tanga sus ventajas económicas estatales.

           Por todo lo cual no está de más advertir que ciertos ingresos nacionales, fuera de los de Madrid, ingresos provenientes de Impuestos sobre Sucesiones y Donaciones e Impuestos sobre el Patrimonio pueden ocasionar un sinfín de problemas a nuestra economía, ya maltrecha por el Cobid-19 y por inhábiles políticos, peores incluso que Solbes. Y más maltrecha todavía si se van disparando los gastos públicos sin contención sensata en algunas autonomías; principalmente en la de ERC del jiennense   Rufián, una Cataluña, donde sus dirigentes pretenden ser más que nadie en esta España, que por eso la quieren dividir para luego ser -en eso no piensan- el hazmerreír de la UE.

           Donde hoy por hoy apenas se les tolera, aunque sin ningunearlos para no humillar al Gobierno de Pedro Sánchez; a los que la secretaria de Economía de la Comisión Europea, Christine Lagarde, no terminan de convencer por sus ansias de poder, tan impropias de unos gobernantes que únicamente buscan el descalabro económico de la Comunidad de Madrid para, en su propio provecho gubernativo, hacer y deshacer, poner e imponer sus tendencias sociales, contrarias a lo que el pueblo necesita para el sostenimiento de las economías familiares; con sectores cada vez más inseguros en el empleo y, por consiguiente, más dependientes de las ONGs para proveerse de las necesidades básicas.

              Por otra parte y ya que hablamos de economía, no es de recibo, en mi modesta opinión ni en la de muchos estando en su sano juicio, ahora que se habla y se escribe mucho de los PGE, que desde los dos partidos del Gobierno, como desde el PNV y desde el grupo del jiennense Rufián quieran hacer temblar a la Comunidad de Madrid, con Isabel Díaz Ayuso a la cabeza; pretendiendo que la capital del Reino -por aquello de su sobresaliente posición nacional- pague con sus impuestos más que otras comunidades; que se lo gastan a manos llenas en facturas secesionistas e, incluso, fratricidas, cabría decir sin miedo a equivocarse.