Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

            Hace unos días, contemplando en la televisión una película norteamericana, se daba en la misma una escena, en la que se proyectaba la rendición de honores a un honorable militar de la marina que había fallecido y en el acto que se desarrollaban en el cementerio, después de las oraciones que dijo el sacerdote que oficiaba el mismo, sonó, interpretado por una Banda de Música Militar el toque de oración.

           Esta escena me recordó la procedencia de este toque, que tuvo su origen en los ejércitos españoles y que se desarrolló de la siguiente forma:

          En el año 1.503 estalló la segunda guerra de Nápoles entre los ejércitos de España y Francia, produciéndose dos grandes batallas, que obedecen a los nombres de Ceriñola y Garellano; la primera celebrada en ese pueblo italiano, en lo que hoy es Cerignola provincia de Foggia en la región de Apulia, que entonces era una pequeña villa y hoy es una ciudad de cerca de 60.000 habitantes, y la segunda que se sostuvo en el rio Garigliano los días 28 y 29 de Diciembre del mismo año.

 

          En la primera, el ejército español estaba formado por siete mil hombres, casi todos de Infantería, que componían, arcabuceros, ballesteros, coseletes y piqueros, además de Caballería en escaso número y una Artillería compuesta por 18 piezas. Frente a esta fuerza, tenía a un ejército francés que estaba formado por once mil hombres y por veintiocho piezas de Artillería. La batalla que se celebró el 28 de Abril de 1.503, se presentaba por tanto en franca minoría para las tropas españolas, aunque estas tenían dos características fundamentales: primero, que estaban muy bien dirigidas y segundo, que contaban con una ventaja estratégica debida sobre todo al estudio cuidadísimo de la misma. La  batalla resultó tan encarnizada, que cuando se finalizó, se contaron la cifra de cuatro mil muertos en las tropas francesas y cien muertos en las españolas, produciéndose después del  recuento de las bajas, un hecho muy importante: El Comandante en jefe de las tropas de España, que era Don Gonzalo Fernández de Córdoba, “El Gran Capitán”, observó el campo de batalla repleto de cadáveres sobre todo franceses, que eran también católicos como los españoles, y ordenó que ese día a la puesta del sol, y en lo sucesivo, se dieran tres toques de atención prolongado para que todos rezaran por los muertos caídos en la batalla.

         Esta costumbre se extendió a lo largo del siglo XVI y XVII a todas las unidades españolas, siendo desde entonces que en todas las instalaciones militares tanto las que están en territorio español como fuera de él, se interprete, después del arriado de bandera al ponerse el sol, para rendir homenaje a todos los soldados que dieron su vida por España, finalizando con esta interpretación el día militar.

          En los actos militares, donde se interpreta este toque, por ejemplo, Juras de Bandera, Tomas de Posesión o Relevos de Mandos, actos de Sábado Legionario, etc. y con su último compas se suele realizar una descarga de fusilería, con la que finaliza el acto de homenaje a los Caídos, que cualquiera de nosotros hemos contemplado cuando presenciamos bien en directo o a través de la televisión, por ejemplo en el

             Desfile del día de las Fuerzas Armadas.

           Este toque de oración se ha extendido a todos los ejércitos del mundo, cada uno con sus variaciones características propias de su tradición y así lo apreciamos en la cinematografía, como esa última película, a la que me he referido.

           Este acto es uno de los que se conservan desde los tiempos lejanos, hace mas de cinco siglos y es otra obra de aquel insigne militar que tanto contribuyó en su época a la gloria de los Tercios Españoles, marcando Ceriñola el inicio de la era de la Infantería que se mantendría hasta la primera Guerra Mundial.