Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

          Quizá haya personas que se sobrepasen con Gabilondo -que si es soso, poco comunicativo e, incluso, algo voluble-; sí, pero sus tribulaciones se las ha buscado él solito. Tal vez no lo haya pretendido, pero por su forma de ser y estar incluido en una formación como la del PSOE, todo lo que se va a encontrar en las elecciones madrileñas del 4-M van ser obstáculos de destacada magnitud. Obstáculos de esos que eluden, en las deportivas competiciones, los atletas que no se encuentran en idónea forma para participar.

       Esta situación, desde luego, de verse como cabeza de lista por su formación política en dichas elecciones, puede ser -repito- que no la haya perseguido Gabilondo. Pero si es verdad que se avino con Aguado (como supusieron los observadores políticos tras lo de Murcia) para tratar de expulsar a Ayuso de Madrid; no es menos cierto que lo que le impulsó a esa decisión, tras consultar con sus líderes políticos, fue el beneplácito que éstos le concedieron para que pactara con Cs y llevara adelante la codiciosa tarea de ser los dos partidos una coalición sustitutiva del PP en la comunidad de Madrid.

 

          Pero tal maniobra política entre el PSOE y Ciudadanos se frustraría, como bien se supone, cuando Isabel Díaz Ayuso, precisamente por las noticias de Murcia, tomó el toro por los cuernos, como vulgarmente se dice, acabando con la Legislatura madrileña y convocando elecciones anticipadas. Intuyendo ella -como parece que va a ocurrir- que su partido, el PP, sacará adelante los comicios para decepción de sus oponentes.            

          Lo curioso del caso es que en el PSOE, la actitud de Ayuso les cogió de improviso y sin tiempo para dar con un candidato con suficiente fuerza e imagen como para hacerle frente a la mujer del PP. Y así las cosas, en el partido de Pedro Sánchez tuvieron que recurrir de prisa y corriendo a Gabilondo, el hombre más adecuado que tenían en tales momentos sorpresivos; ya que, en la calle de Ferraz sabían muy bien, quizá demasiado bien, que el candidato elegido es una persona nada popular, y no es un juego de palabras, y sí oscura y aburrida en demasía. Y claro, las tribulaciones que está teniendo Gabilondo no va a poder despejarlas hasta que las urnas del 4-M digan la última palabra; que intuye (salvo sorpresivas notas discordantes, que también suenan a veces en política) cuál será esa palabra para infortunio suyo y para la conclusión de sus tribulaciones.

          En descargo de su confabulación con Aguado, que Isabel Díaz Ayuso intuyó, hay que comentar que Gabilondo, pusilánime, que también lo es, muy acertadamente hay que comentar que actuó impulsado por el grupo de Ferraz, habida cuenta de que en la directiva del PSOE tenían atragantada a la presidenta de Madrid; en especial desde que comenzara la pandemia del coronavirus.

        Puesto que su proceder sanitario en esta materia chocaba con el del Ministerio de Sanidad; con las “líneas maestras” de dicho Ministerio, que no tenían nada que ver con los consejos médicos ni con los de los científicos. Los cuales se esforzaban por exponer sus conclusiones para una defensa sanitaria de la población; sin que sus doctos avisos fueran oídos, y si lo fueron, estaban torpemente interpretados por los políticos del ramo.

          A dichas tribulaciones de Gabilondo, ya disuelta la Asamblea de Madrid, tendríamos que sumar las ocasionadas por la decisión de Pablo Iglesias de tomar parte en unas elecciones muy comprometidas igualmente para Podemos. Ya que Más Madrid, hasta el momento en que esto escribo, no va a formar parte de una coalición que ellos detestan porque la notan enrevesada y con funciones divisorias entre ambos grupos de la izquierda más rancia.

        Así es que Gabilondo, con las tendencias izquierdistas de Podemos, tendrá que enfrentarse también para mayores preocupaciones suyas y de su partido, el PSOE; que contando sólo con él tras la sorpresa de Ayuso, igualmente se le presentó de improviso el celo desquiciante de Pablo Iglesias; pretendiendo escapar de las duras relaciones con Pedro Sánchez, para probar las maduras pretensiones que él creía poder disfrutar con Más Madrid en la Asamblea madrileña, expulsando de allí a Ayuso. Pero dándole leña al PSOE con las tribulaciones de Gabilondo.