Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

          Resulta curioso y, sobre todo, difícil, muy difícil de entender cómo el PSOE se ha convertido (formación que desde sus orígenes había tenido el orgullo de ser un grupo compacto socialdemócrata) en una diversidad de factores nada unidos; en una atomización política que ya venía dando muestras desconcertantes de desencuentros entre sus miembros -qué bien lo entendió Rosa Díez- desde la llegada de Zapatero a la Presidencia de la Nación. Desde luego esos desencuentros y divisiones internas socialistas estuvieron ciertamente contenidos mientras vivió Rubalcaba; como si él mismo mandara la barca de su partido en un mar revuelto.

             Pero una vez muerto este señero líder del partido; que se las arreglaba muy bien para que las figuras contestatarias del PSOE no figuraran mucho en los medios de comunicación. Una vez muerto él, digo, el desconcertante Pedro Sánchez comenzó con prontitud -“astuto coach”- a hacer de las suyas, desconcertando a muchos de los de la calle Ferraz y procurando que el socialismo en sí no fuera tanto un vecino de dicha calle y sí un grupo formado por un conjunto de adláteres suyos que se fijaran más en la Moncloa, con él mismo como líder absoluto del cambio consubstancial que venía proponiendo.

 

         Que la opinión pública socialista y la opinión pública en general le pregunten a Corcuera y a Leguina sobre esta actitud incongruente de su compañero de partido, y tales opiniones quedarán desconcertadas con tamaña descompostura socialista por parte de Sánchez. Aunque hay que apuntar que ciertos compañeros del Presidente, tales como Fernández Vara y Emiliano García-Page, por ejemplo, no se han movido de su fidelidad a la socialdemocracia.

              Criticándole ellos de alguna manera a Pedro Sánchez, con actitudes acertadas, que su marchamo político-socialista no es el más adecuado para la idoneidad gubernamental de nuestro país. País siempre necesitado de unidades políticas capaces de construir caminos y establecer puentes que nos aúpen a los niveles más deseados en lo cultural, en lo social y en lo económico; aspectos tan necesarios en todos los tiempos para prevenir hundimientos de cualquier naturaleza que afecten sin remedio a la ciudadanía española y que la arrastren a estratos indeseables; de esos que no convienen a una positiva convivencia de uniforme popularidad.

            Entre los compañeros de partido de Pedro Sánchez, inconmovibles en sus tendencias he citado a García-Page y a Fernández Vara. Pero hay alguno, caso de Iceta, que se aviene, por egoístas razones nacionalistas, con el Presidente para lo que haga falta y en el momento en que haga falta. Vamos a ver si después del 4-M sigue el tal Iceta en ese apartado socialista de los manipulados por Pedro Sánchez, al haberlos dividido con posturas nada congruentes con las formas socialistas.

            Y es que -quizá sin saberlo y según mis análisis- están algo narcotizados con una forma de llevar el Gobierno propensa a ser manipulada por políticos separatistas de toda especie y formación e, incluso, por comunistas. Comunistas bastante allegados a esos separatistas; involucrados con ellos, por todos los medios, y llegado el caso -¡ojalá no se produzca!- de repartirse la división de España de la manera que sea y en perjuicio de todos los territorios que conforman la Nación.

              En este sentido cabe preguntarse por las posturas asumidas por el valenciano Ximo Puig y la andaluza Susana Díaz; pues desconcertados un día sí y otro también por las actitudes engañosas del sanchismo, y vueltos, en otras ocasiones, a sus tendencias habituales de socialistas de pro; añaden más desconcierto a sus seguidores y votantes. Ellos, Ximo Puig y Susana Díaz, juegan con quienes los votan por medio de engañifas semejantes a las que muestra Pedro Sánchez.

             Y ahí tenemos a los socialistas valencianos y andaluces siguiendo a sus respectivos líderes sin comprobar con exactitud a donde les llevan; si por el camino que conduce a la Moncloa o por la senda que se detiene en Ferraz para rehabilitar un partido, el suyo, que empezó a resentirse peligrosamente para los socialistas, como ya he apuntado, con Zapatero. Y que Pedro Sánchez y los miembros de su Gobierno están acentuando machaconamente, perdiendo frescura y energías.

          Una ruina de partido, ruina que, aunque llegue a detenerse, tardará décadas en recomponerse de nuevo; pues las nuevas generaciones no entienden de disciplinas de partido y sí de participaciones donde las individualidades están a la orden del día por los problemas que ofrece el mundo actualmente y dadas las desventuras humanas; provocadas, en su mayor parte, por el hombre. Las cuales, según los sociólogos, nos azotarán en el futuro con peores daños si Dios no lo remedia.