Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

            Con el aldabonazo político de Ayuso no cesan de sucederse posiciones y contraposiciones de quienes, de alguna manera, están puestos en las instituciones por los votantes para gobernarnos. Y como para explicar de una manera clara estas actitudes de políticos que pudiéramos calificar de embaucadores, tenemos al mismo Pablo Iglesias; que se ha esfumado del panorama estelar en el que venía medrando tras el fracaso sufrido a manos de los populares. Fracaso que también salpica a sus socios del PSOE.

            ¡Y qué casualidad! A los diez años justos del aquel 15-M que congregó a miles de seguidores suyos, los así llamados “indignados”. Cuya efemérides ha venido a demostrar, de la misma manera, que la magna concentración de protesta -hay que calificarla así-, que durante tres meses hizo de la Puerta del Sol madrileña un lugar de nefasta imagen, fue igualmente de razones efímeras; de razones de esas que no aguantan el paso de los días sin resentirse.

 

            De tales caducidades políticas, que se producen de la noche a la mañana, hay que resaltar, por otra parte, la de Ignacio Aguado y la anterior de Albert Rivera; ambos del grupo de Ciudadanos, y ya veremos lo que ocurre con Arrimadas, aunque ella intentará hacerse “eterna”, dadas sus argucias para los consensos.

            Pero de todas formas hay que resaltar -con agradecimiento de los grupos nacionales- que la formación naranja nació siendo un antídoto, un revulsivo contundente, que hizo frente con gallardía y mucha valentía a todos los separatistas catalanes. Los cuales por aquella actitud contumaz de Ciudadanos han venido dividiéndose entre sí hasta formar, con sus encontradas posiciones, una amalgama de veleidades y enredos que confunden sus propias e inseguras políticas; haciéndolas de nula efectividad.

            Y a esa digna labor de Ciudadanos -¿por qué no decirlo?- vino a sumarse el PP años después de la mano de Cayetana Álvarez de Toledo. Pero claro, dicha mujer, valiente e inteligente, tuvo igualmente un efímero recorrido, propiciado, a decir de las malas lenguas, por la envidia de Casado a tenor de la proyección nacional que ella prometía, labrándosela en la revuelta parcela del catalanismo desafiante.

            Por otra parte, lo de efímero y caduco, en estos tiempos tan cambiantes, lo están experimentando igualmente, como he dicho antes, los del PSOE en sus propias carnes. Figúrese el lector que algún barón de la formación, en una entrevista aparecida en un diario de tirada nacional, dio a entender cierta preocupación por esa adversa circunstancia. Haciéndose eco del desbarajuste del Gobierno, cuestionado por su incapacidad; que puede terminar ensombreciendo más la imagen que el socialismo tenía hasta la llegada de las dos nefastas legislaturas de Zapatero.

            Y por ese temor y desconfianza en ciertos puntos de la política socialista, hay quienes no tienen reparos en aconsejar que el PSOE tendrá que enmendar su andadura para que la caducidad de Pablo Iglesias no termine siendo un inicio irreparable para el socialismo nacional; sobre todo cuando el PSC juegue a romper la baraja del consenso. Y con Pedro Sánchez sin decidirse aún en sus reflexiones tras el triunfo del PP en Madrid. Reflexiones que ahora serían de otra naturaleza si no hubiera estado gobernando con Podemos, con Bildu y también con la abstención de Casado, al principio, a la sombra del Valle de los Caídos.            

             En este sentido de la fugacidad de los políticos no estaría de más referir que Díaz Ayuso (puesto que los votantes le concedieron a ella solita casi toda la victoria y no al PP) tendría que sopesar el talante y la fidelidad de las personas que pueda elegir para formar gobierno en Madrid. Sopesarlo porque siempre hay quienes están dispuestos a subirse al carro del ganador, aunque sin méritos propios, para conformar una ruta de trabajo con los aciertos del que triunfa; que triunfar es el caso de Ayuso desde que empezó en la comunidad de Madrid. Cuyos valores de indiscutible importancia para los madrileños están siendo ahora modelo a imitar por los responsables de otras regiones si es que las envidas políticas no hacen su aparición en el tablero nacional.

            Por todo lo cual, Díaz Ayuso debe extremar la guardia con el fin de que no le ocurra lo que a Álvarez de Toledo por parte de compañeros suyos del Congreso de los Diputados; compañeros que vienen dando una de cal y otra de arena para beneficio de Pedro Sánchez, y que a corto plazo también sufrirán la fugacidad en el ejercicio de sus funciones maquiavélicas; hasta, incluso, elevar la imagen, sin pretenderlo, que VOX ya viene proyectando.