Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

NP. Ayuntamiento de Alcorcón - Viernes, 26 Septiembre 2014 

La Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI , en...

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III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del III Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI

Convocatoria del I Certamen de Pintura "Asociación Cultural de Alcorcón Siglo XXI”
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Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI

Pablo Villalba

Eran las 19,00 horas del 23 de marzo del 2015 cuando la...

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Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García

Pablo Villalba

Antes de empezar la conferencia se recordó a los fallecido en el...

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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

FORO DE DEBATE.
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas...

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          Igual que hicimos hace unos días recordando la Catedral de León, vamos a escribir sobre la Catedral de Orense, que visitamos en el viaje anual de la Asociación del mes de Septiembre pasado, ahora que no podemos realizar ninguna de nuestras excursiones mensuales, que tanto nos enseñan a conocer la gran riqueza del Patrimonio Cultural de nuestra querida España y así de alguna forma, aunque sea a base de lectura, nos quitamos la añoranza de los viajes culturales que esperamos realizar el próximo curso. En ese viaje a Galicia, el último día hicimos parada en la ciudad de Orense para disfrutar de, entre sus varios monumentos, su Catedral dedicada a San Martín o San Martiño.

         La Catedral, declarada Monumento Histórico Artístico el 3 de Junio de 1.931, se comenzó a construir en el siglo XII, hacia el año 1.160, con el Obispo D. Pedro Seguín, y tras las cimentaciones, y ya a principios del siguiente siglo XIII, se daría fin al presbiterio, crucero y arranque de las naves, aunque el Altar Mayor se consagro a finales del año 1.188, para hacia mitad de siglo finalizar el cuerpo general del templo con la Torre de las Campanas y el Pórtico del Paraíso, que recuerdo al Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Tiene planta de cruz latina de 84 metros de longitud, con una nave central y dos laterales, siendo considerado como uno de los grandes templos románicos de España, y en importancia el segundo de Galicia, tras la catedral compostelana, aunque con los añadidos que se le fueron haciendo a lo largo de los siglos, contiene muestras del arte románico, gótico, renacentista, barroco y neoclásico.

 

         La fachada principal situada al oeste del edificio, se compone de tres arcadas románicas un tanto desmejoradas, tras las obras llevadas a cabo en el siglo XVI, Cada arcada para cada una de las naves, teniendo la arcada central un parteluz con la figura del rey David colocada en este siglo XVI. Tras ella se encuentra el impresionante Pórtico del Paraíso que es uno de los motivos principales para la visita de la catedral, porque el conjunto escultórico deslumbra por su policromía, restaurada hace pocos años. Tiene similitud con el Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo de la catedral de Santiago, aunque este es de fecha posterior siglo XIII y reformado en el siglo XVI. Las estatuas de los profetas a modo de columnas y de los apóstoles con libros, son realmente bellas, a los que realza la policromía, antes citada. Se ve también al Apóstol Santiago y a San Martin, que es el patrón de la ciudad, del que dice la tradición que en un día del frio invierno, partió su capa con su espada y se la dio a un mendigo para que se cubriera. También se muestran dos altares barrocos, uno con la Virgen de Belén y otro con el mártir San Francisco Branco que era orensano. Precioso el conjunto escultórico, que solo por verlo merece la pena la visita. Esta entrada principal se ha dotado en el pasado siglo XX de una escalinata, que originalmente no poseía, y en ella se hallan dos torres, la llamada Torre de la Campanas de cuarenta metros de altura, sobreelevada con dos cuerpos sobre la original torre románica, en el siglo XVI, según el trabajo del maestro Pedro de Arén. En el otro lado de la fachada se encuentra la Torre de San Martín, iniciada en el siglo XVI, pero que no está acabada, debiendo su nombre a la imagen del santo grabada en ella.

          Las dos fachadas más usuales de la catedral son las tituladas norte y sur, esta última situada en la Plaza del Trigo, es la entrada habitual del recinto religioso, en tanto que la del lado norte solo se utiliza en horarios del culto. La fachada norte, asemeja a una fortaleza, que es el origen del edificio, siendo reconstruida por el Conde de Benavente, que el mismo había destruido en sus luchas nobiliarias con el conde de Lemos, en la ciudad durante el siglo XV. En esta fachada se sitúa una puerta que se la conoce con el nombre del Santo Cristo, románica con arquivoltas, muy bien decoradas, apareciendo en las jambas cercanas a la puerta dos estatuas columnas.

          La fachada sur tiene el mismo aspecto de fortaleza que la norte, y su puerta es bastante similar a la del lado opuesto, con sus preciosas y decoradas arquivoltas. En ella se halla la tercera torre de la catedral, la llamada Torre del Reloj, por contener este aparato en la misma.

         En el interior, apreciamos el retablo esplendido de su Altar Mayor, de estilo gótico florido de principios del siglo XVI, obra de Cornelis de Holanda. El escultor aragonés Juan Bautista Celma, muerto en Santiago de Compostela, realizó las preciosas rejas metálicas, que cerraban el presbiterio y el coro, así como los dos pulpitos, La sillería del coro tallada en madera de nogal obra de los artistas Diego de Solís y Juan de Angers, también del siglo XVI, entre los años 1.580 y 1.590 con influencias del escultor Juan de Juni, aunque la sillería se deshizo en el año 1.937, repartiéndose en varias partes del recinto, una de ellas en la capilla del Santo Cristo, pero este reparto resulto perjudicial para el conjunto, ya que se perdió uno de los más importantes del renacimiento español. La Capilla Mayor está muy bien iluminada, teniendo a ambos lados dos arcos sepulcrales que parecen que cobijan los restos de los obispos San Primitivo y San Fernando.

        En el proyecto inicial el crucero se remataba en una bóveda, la cual se suprimió a finales del siglo XV, erigiéndose en su lugar un cimborrio tardo gótico, muy llamativo debido a su altura y a las figuras que lo decoran, realizado en dos pisos de vanos con tracería que dotan al templo de una gran claridad.

        La Catedral posee varias capillas, la de la Asunción, las Nieves, las Angustias, la de San Juan que conserva una pila bautismal del siglo XV, pero de todas ellas resalta la del Santo Cristo., tal es así que en Orense hay un dicho muy repetido, que dice:

                         Tres cosas hay en Orense

                         que no las hay en España

                         el Santo Cristo, el Puente

                         y las Burgas hirviendo agua.

        El puente se refiere al Puente romano, y algunos cambien España por el mundo, agrandando la categoría del mismo, aunque se rompa la rima. Pero evidentemente la Capilla y su imagen central el Santo Cristo, son realmente extraordinarias. La imagen, muy venerada por los orensanos, es una talla de madera del siglo XIV y recubierta de piel, que le da un aspecto humano, siendo su pelo y barba natural. Es traída a Orense en ese siglo, por el Obispo Pérez Mariño desde Finisterre, situándose en un lugar de la Catedral donde hoy está el altar de la Virgen del Pilar y se traslada a su emplazamiento actual en el año 1.573. Se construye la capilla en el lugar de la antigua sacristía catedralicia, por iniciativa del prelado Diego de Medrano contrastando la sobriedad de la catedral románica con la exuberancia barroca de la misma, que trazaron y esculpieron el arquitecto Domingo de Andrade y el escultor Castro Canseco. Desde luego la Capilla es de una belleza impresionante, que hace visita obligada cuando se está en la ciudad gallega.

       Se cierra el recorrido por la Catedral, con la visita al Museo Catedralicio, en el que se pueden ver entre otras joyas, el misal de Monterrey, incunable de finales del siglo XV, las Constituciones sinodales del Arzobispo Manrique de Lara impresas en 1.544, varios vasos sagrados, entre ellos un cáliz de oro, varias cruces y la gran Cruz procesional catedralicia en plata dorada con esmaltes y filigranas que se atribuye al conocido artista Enrique de Arfe, y que fuera donada a la catedral en el año 1.515, por el antes citado Conde de Benavente.