Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

            Este año, en el que continuamos con la maldita pandemia, no ha habido corrida de Aniversario en el más grande coso del mundo, la Monumental de Méjico. La plaza que fue construida bajo iniciativa particular del empresario de Yucatán de origen libanés Neguib Simón y bajo la dirección de obra del Ingeniero Modesto Rolland, tiene un ruedo de cuarenta y dos metros de diámetro, estando el mismo a veinte metros por debajo de las calles contiguas y puede acoger a 42.000 espectadores sentados. Una construcción que se realizó en un tiempo récord de seis meses, en la que trabajaron alrededor de 10.000 operarios en turnos de mañana, tarde y noche.

 

            La plaza que se inauguró hace setenta y cinco años, el 5 de Febrero de 1946, no podrá apagar las velas de su setenta y cinco cumpleaños y no se abrirá la Puerta de Cuadrillas, para acoger el mejor cartel de la temporada, como sucedió hace tres cuartos de siglo, en el que aparecieron en la misma   los diestros Luis Castro “El Soldado”, vestido de marfil y plata, Manuel Rodríguez “Manolete” vestido de tabaco y oro y Luis Procuna vestido de azul celeste y oro, para estoquear los toros mejicanos de Zacatecas, del hierro de San Mateo, propiedad de Antonio Llaguno. El primer toro que saltó al ruedo llevaba por nombre Jardinero y estaba marcado con el número 33, el segundo de nombre Fresnillo y marcado con el número 14, al que, el diestro español le cortaría una oreja, que sería el primer trofeo que se concedía en el nuevo coso y dando así la primera vuelta al ruedo, aunque como muy bien decía el Arzobispo de Méjico D. Luis María Martínez, en tono humorístico, la primera vuelta al ruedo la dio él, cuando bendecía el colosal edificio dos días antes de la entrada de público y el tercero tenía por nombre Gavioto, al que el mejicano Procuna, conocido como “el Berrendito de San Juan” cortaría también una oreja, que sería la primera que cortara un diestro nacional.

            El cartel, que como es lógico, desaparecería por completo pasados unos años, ya que Manolete moriría el año siguiente el 28 de agosto en Linares, Luis Procuna, que hizo su incursión en el cine protagonizando la película “Torero”, considerada por muchos críticos como el mejor film de tema taurino, lo haría años más tarde en un accidente aéreo y Luis Castro “El Soldado” lo haría a causa de una complicación quirúrgica en la capital, llenaría el aforo completo ese 5 de Febrero de 1946.

            Y hubo muy buenas entradas en los otros tres festejos que compusieron la mini feria de inauguración. El segundo se celebró el 16 de Febrero y fue un mano a mano entre Manolete que cortaría un trofeo y el mejicano Silverio Pérez que se haría con las dos orejas y el rabo del toro Barba Azul de la ganadería de Torrecilla, también de Zacatecas. El tercero, se celebró el 25 de Febrero y de nuevo Manolete hizo el paseíllo acompañado por Luis Procuna que cortaría una oreja y el español Rafael Perea “El Boni” que confirmaba la alternativa, con toros de la misma ganadería de Torrecilla y el cuarto y último cartel aconteció el 9 de Marzo esta vez con el español Joaquín Rodríguez “Cagancho” y los mejicanos Luis Castro “El Soldado” y Silverio Pérez, con toros de San Mateo.

            La plaza seria vendida en breve tiempo al industrial español Moisés Cosío, que fue propietario de la misma hasta su muerte en el año 1985, pasando entonces la propiedad a sus hijos Moisés y Antonio Cosío Ariño y tras la muerte del primero pertenece solamente a este último. El coso no solo sirve para eventos taurinos, que han sido más de dos mil festejos entre corridas y novilladas, sino que también se dan conciertos, combates de boxeo y lucha libre, torneos de tenis, etc. El torero que más veces actuó en el Coso de Insurgentes, como también se le conoce, ha sido el matador mejicano Manolo Martínez, que lo hizo en noventa y una ocasiones en las que cortó ochenta y una orejas y diez rabos.

            Pero, además de no abrirse las Puerta de Cuadrillas, tampoco sonaran los acordes del pasodoble Cielo Andaluz en su paseíllo, como sucede tarde tras tarde, en la que las notas de esta composición del musico español de Calatorao (Zaragoza) y emigrado a Méjico, Rafael García Aquilúe, acompañan el desfile de las cuadrillas. Pasodoble, que nada tiene que ver con el del mismo título, Cielo Andaluz, del maestro también maño, pero de Calatayud, Pascual Marquina, que suena en cualquier plaza española, pero de manera muy especial en la Real Maestranza de Sevilla, interpretado genialmente por la Banda de Música del Maestro Tejera, que se ha convertido en estos últimos años, en el santo y seña de las faenas que realiza en el coso de El Baratillo el diestro alicantino José María Manzanares.