Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

         El estado de Florida y concretamente la provincia de Pensacola tiene fuertes lazos con España. Desde que Tristán de Luna y Arellano hizo primera fundación en 1537 y hasta 1821, cuando se hizo la cesión a EEUU nuestra bandera estuvo ondeando en aquellas tierras por casi 300 años.

        Un español visitante de Pensacola en un 8 de mayo de cualquier año, se vería gratamente sorprendido por el recuerdo de nuestro paso, al ver los festejos y el desfile militar que conmemoran al malagueño Bernardo de Gálvez y Madrid, que se la arrebató a los ingleses en 1781.

       Este gran hombre nacido en Macharaviaya (Málaga), por su valor y las acciones militares que llevó a cabo contribuyó a la Independencia americana. Gálvez ya había tomado Mobile, en Alabama y los británicos, mandados por el general Campbell, se refugiaron en Pensacola, fuerte posición estratégica que solo podía tomarse por mar. Bernardo de Gálvez estaba dispuesto a intentar la empresa y pudo convencer al gobernador de Cuba para que allegase provisiones, hombres y barcos. También México, Puerto Rico y Santo Domingo contribuyeron con hombres. Partió la flota expedicionaria en 1780 pero tuvo un desafortunado inicio cuando una tempestad disgregó a los barcos por todo el golfo de México.  El general Campbell quiso aprovechar la circunstancia para recuperar Mobile, pero su expedición fracasó con graves pérdidas. Mientras tanto Gálvez tuvo que comparecer en Consejo de Guerra del que salió airoso y con el encargo de reanudar la misión de conquista.

       Así, al siguiente año el malagueño intenta de nuevo el asalto, con menos hombres. Pero  con una  flota de  6 navíos, uno de ellos el San Gabriel de 64 cañones. Aunque él era el jefe de la expedición el mando de los barcos competía a José Calvo de Irizabal, circunstancia que ante las circunstancias de la empresa originaría un serio problema por la competencia de mandos. En la noche del 23 de febrero toman la guarnición de Santa Rosa, pequeña isla próxima a Pensacola y atacan a dos fragatas inglesas que ceden la posición. Ya en marzo se intenta el cruce a tierra firme con el sorprendente resultado de la encalladura del buque insignia San Gabriel. Fueron precisos grandes esfuerzos para reflotarlo y Bernardo le pide Irizabal que transborde al San Carlos y le siga al asalto de la bahía de Pensacola. Sin embargo el jefe de la escuadra piensa menos en el éxito de la empresa que en la seguridad de sus barcos el más importante de los cuales ya había estado a punto de perderse. Por ello se retira considerando imposible el asalto desde el mar.

    Fue entonces cuando Gálvez prescinde de toda formalidad y ante la negativa del almirante entra solo en la bahía con el Galveston, otra fragata de su propiedad. Y no fue en vano aquel castizo “Yo solo” porque el resto de los barcos españoles al verle sometido al intenso fuego de los ingleses le siguen y dejan solo a Irizabal. Los capitanes españoles aplauden a Gálvez, el cual enarbola bandera de almirante. Con la flota fondeada Bernardo de Gálvez pidió refuerzos a Mobile y a Nueva Orleans y desde tierra sometió la plaza a un duro bombardeo con 800 tiros de mortero que provocaron el estallido de los polvorines ingleses. Campbell incendió edificios e instalaciones públicas, un vil proceder contra la población poco digna de un jefe militar, pero al fin tuvo que arriar bandera y rendirse a España el 8 de mayo de 1781.