Ciclo de Conferencias de la Asociación Cultural Alcorcon Siglo XXI
Premios de Novela Alcorcón Siglo XXI
II Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
III Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
I Certamen de Pintura Alcorcón Siglo XXI
Conferencia de Ely del Valle en Siglo XXI
Conferencia en Siglo XXI de D. David Pérez García
Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

Miguel Rivilla San Martín

De gustos y colores, se dice, no hay nada escrito. También, que una imagen vale más que mil palabras. Estos aforismos los aplico a cuantos gustan el buen cine. Hay filmes  para todos los gustos, sí; pero también, que  una buena película puede ser mejor que el mejor de los escritos o sermones para la mayoría del público.

He visto la cinta “De dioses y de hombres” del cineasta Xavier Beauvois. Viene avalada por unanimidad, por la crítica especializada y premiada, internacionalmente con el Gran Premio del Jurado-Cannes2010. Es cine de calidad y del que hace pensar; no solo divertir. Temática religiosa. Lástima que Hollywood, en el reparto de Oscar de la Academia, la hayan ignorado.

No se propone el proselitismo en  un mundo hostil como el que vive la comunidad, 9 frailes trapenses; sino a vivir, rezar y testimoniar con su sencillez de vida, otros valores distintos de la sociedad consumista actual, sin excluir ayuda a su vecindad árabe, en la que viven  integrados. Tema de plena actualidad que hoy se está viviendo en tantos sitios del globo, entre la Iglesia y el mundo musulmán. Estalla el conflicto bélico-hechos reales acaecidos en 1996 en el norte de Africa-  y ellos optan libremente por quedarse y correr la suerte de los demás. Su fe en la Providencia - motor de sus vidas –les lleva al ofrecimiento de sí mismos, tras la última misa celebrada. Secuencia  genial e inolvidable ésta, mientras se oye-conmueve hasta las lágrimas- “El lago de los cisnes”.

He aquí una película imprescindible para todos los buenos aficionados  y para  todo espectador que busca valores espirituales. Larga vida a la cinta y al director, con el reto de que un día no lejano se atreva a llevar al cine la apasionante vida del converso joven francés, Charles de Foucold, que murió monje solo entre los tuaregs del desierto