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Conferencia: los excesos de comida en las fiestas navideñas

EL MIRADOR - Antonio Martín Beaumont

El Semanal Digital - 17 de julio de 2011

"Padre, si puede ser, haz que pase de mí este cáliz". Algo así debe de estar pidiendo Francisco Camps estos días de nuevo apretón mediático. El caso de los trajes ha vuelto a ser portada. La izquierda, política y mediática, se ha tirado contra su yugular. La derecha, política y mediática, está dividida: unos le piden que se marche, otros solicitan a Rajoy que le cese y los más enmudecen, aunque el fastidio lo sufran por dentro.

 No me extraña que "Paco" llore con amargura en su casa (seguramente de rabia) al ver que quienes ayer mismo le encumbraban, hoy se ponen de perfil. "Todos con Camps", se dice desde el PP valenciano. ¿Todos con Camps? En fin…

El calvario de quien hace sólo dos meses arrasaba en las urnas y volvía a percibir de cerca la miel y las rosas que durante años le han acompañado, no va a terminar con rapidez. Ver a todo un presidente de la Generalitat con los paparazzi apostados a la puerta de su casa, como si fuese un famosillo del cuore, muestra el camino de la presión al que se le va a someter, y la que van a lanzar contra su partido. Complicado para aguantar. Complejo pedir tal sacrificio a los suyos, cuando con los demás se ha actuado de forma distinta.

Van a ser meses muy duros los que vienen. Sobre todo, porque van a estar salpicados de más sobresaltos judiciales para el PP valenciano y para Camps, que se añadirán al camino tortuoso de sentarse en noviembre en el banquillo de los acusados, ante nueve jurados que tienen en sus manos decidir si quien democráticamente, por los votos de sus paisanos, es Molt Honorable, continúa siendo honorable ante la Justicia.

Mariano Rajoy, por supuesto, mantiene públicamente, como ha venido haciendo hasta ahora y mantendrá hasta el final, la confianza en el amigo de tantos años. Le honra su fidelidad. Otros en el PP actuarán de igual forma que su líder, aunque haya silencios hoy que hagan llorar al presidente regional popular. En Génova, en cualquier caso, deberían estar escarmentados, tras el recorrido que lleva Gürtel, de que su peor aliado es la división.

Lo he dicho otras veces: creo en la honradez de Francisco Camps. También estoy seguro de que todo lo que rodea al caso Gürtel tiene más que ver con temas políticos-electorales que judiciales. Estoy seguro, porque he seguido el proceso de cerca y lo que he visto -personalmente- da como para escribir un libro de esos que quitarían las ganas de dormir a muchos "personajes".

Ahora bien, dicho lo anterior, también creo que hubo irresponsabilidad en los dirigentes del PP, que debieron guardar el fuerte del asalto de los maleantes y no lo hicieron. En la Comunidad Valenciana especialmente. Y pone los pelos de punta el criterio director, seguido durante años, de selección de sus mandatarios. En esto, claro, Camps, sí es políticamente el responsable máximo.