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                                EL MIRADOR

Antonioo Martín Beaumont  - El Semanal Digital - 7 de marzo de 2012
 
Al ver a Pedro Sanz estampar su firma junto a la de Joé Manuel García-Margallo en un convenio bilateral entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Gobierno de La Rioja se me vino a la cabeza la archifamosa frase de Neil Amstrong: "Un pequeño paso para el hombre...".

El Ejecutivo que preside Sanz se convirtió este martes en el primero en recoger el guante lanzado por Mariano Rajoy para que las oficinas de las comunidades autónomas en el extranjero se integren en las llamadas misiones diplomáticas del Gobierno central con el fin de ahorrar costes y evitar duplicidades.

Llama poderosamente la atención que haya tenido que ser La Rioja, que junto con Baleares, Cantabria y Castilla-La Mancha es la región que menos embajadas tiene repartidas por el mundo, la que enseñe el camino a otras como Cataluña, que roza el medio centenar.

Habrá quien intente quitar mérito al Gobierno de Pedro Sanz argumentando que la suya es una comunidad muy pequeña en comparación con las de Artur Mas, Alberto Fabra y José Antonio Griñán -las tres que lideran el ranking de oficinas en el extranjero-, pero no nos olvidemos de que, con sus vinos, la Denominación de Origen Rioja hace patria por el mundo como pocos otros sellos de calidad españoles. Así que su mérito es doble.

Claro que al Ejecutivo riojano no le importa que identifiquen su producto con la "marca España", sino todo lo contrario. Y digo esto porque ustedes saben tan bien como yo que la proliferación de embajadas autonómicas trasciende, en algunos casos, más allá de los fines puramente comerciales a lo político. A esa obsesión de algunos por desvincularse de todo lo que tenga tintes rojigualdas.

No hay más que ver la airada reacción que tuvieron los nacionalistas cuando el martes el diputado del PP Carlos Floriano subió a la tribuna del Congreso para defender la creación de un Plan General de Marca España. Les confieso que sentí vergüenza ajena cuando escuché aAlfred Bosch, de ERC, proponer a los populares que utilicen como imagen "un toro con cuernos" o "el brazo incorrupto de Santa Teresa". Hasta un "sombrero mexicano" llegó a sugerir. Y yo que pensé que sólo los yanquis confundían España con México... qué equivocado estaba.

En cualquier caso, tiene gracia que Esquerra dé lecciones, teniendo en cuenta que fue precisamente Josep Luis Carod Rovira -presidente del partido independentista entre 2004 y 2008- el que siendo vicepresidente del Govern tripartito catalán hizo proliferar las embajadas catalanas como setas. Y, de paso, colocó a su hermano al frente de la de París.