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Juan Bolívar ofreció una estremecedora ruda de prensa en la que dio los detalles más espeluznantes de seis días de horror y confirmó las peores sospechas de los familiares de los fallecidos.

El Semanal Digital - 9 de abril de 2015

El policía nacional y espeleólogo Juan Bolívar Bueno, que llegó a España tras sobrevivir al accidente de Marruecos en el que murieron dos compañeros de expedición, dio este jueves una rueda de prensa en Granada en la que confirmó las peores sospechas de los familiares: el rescate llevado a cabo por miembros de la gendarmería marroquí "no fue normal". Más aún, acusó a la Gendarmería marroquí de cometer un "asesinato" con su compañero de expedición José Antonio Martínez, que estuvo con vida y consciente cinco días antes del rescate, que fue una "chapuza".

Acompañado por su padre y por miembros de Club de Espeleología Lliberis, Juan Bolívar detalló los seis días que transcurrieron desde que se despeñaron por un barranco dos de los tres miembros de su expedición hasta que fueron rescatados.

De este grupo formaban parte Gustavo Virués, José Antonio Martínez y él, y fueron estos dos los que se despeñaron por causas a las que no encuentra explicación. El primero en despeñarse fue Virués, que murió en el impacto, mientras José Antonio Martínez quedó colgado en las cuerdas a metros del suelo y con heridas.

"Cinco días después acudieron dos gendarmes con cuerdas a rescatarnos. Me dijeron que no tenían maquinaria y que todo sería a pulso. La camilla en la que pretendía rescatar a Martínez cayó al río con riesgo de que se ahogara. Al día siguiente, tras una noche en el agua falleció", explicó Bolívar, rompiendo a llorar y muy emocionado. El accidente se produjo en el barranco de Wandrass, en el Alto Atlas marroquí y los restos de José Antonio Martínez llegarán esta noche a Granada y los de Gustavo Virués a Chiclana, en la provincia de Cádiz.

De hecho, los profesionales del Instituto de Medicina Legal de Granada someterán este viernes a una segunda autopsia al cadáver de Martínez, después de que así lo haya autorizado un juzgado granadino.
 
El terrible y pormenorizado relato de los hechos

En su relato, Bolívar no ahorró en detalles acerca de los terribles días que pasaron hasta que llegó el rescate. Según su testimonio al llegar a la cascada se encontraron la primera rampa, por lo que habría que subir por una pared. Así las cosas, Gustavo Virués comenzó el ascenso, mientras que José Antonio Martínez le daba cuerda. Mientras tanto, Bolívar se quedó recogiendo el material para que estuviera preparado para el ascenso.

Como quiera que José Antonio dejó de tener contacto visual con Virués, decidió subir en su dirección. En un momento dado, sin que Bolívar se percatara de que ocurrió, tanto Virués como Martínez cayeron y ya todo sucedió "como si fuera una película".

Tras superar el "shock", Bolívar ha indicado que fue a ver a Martínez, porque era el que estaba más cercano. Vio que sangraba por la cabeza y que estaba convulsionando, pero estaba "consciente". Subió "como pudo" a comprobar cómo estaba Virués, que se había quedado colgando de una de las cuerdas, y vio que no reaccionaba, y lo dio por muerto.

Por ello, volvió a descender adonde se encontraba su otro compañero, al que ayudó a quitarse el arnés y lo desenganchó de la cuerda. Construyó "una especie de iglú" en la nieve para protegerle del frío y le puso su ropa y la de su otro compañero, que ya estaba fallecido. Él buscó un refugio sin nieve y pasó la noche allí, pensando "en lo peor", por lo que escribió mensajes de despedida a sus allegados.

A la mañana siguiente recibió "con esperanza" que José Antonio seguía con vida, y así transcurrieron seis días, en los que le dio de comer y conversación. En un momento dado, aparecieron dos personas, que después se identificaron como de la Gendarmería marroquí, que le lanzaron una cuerda para que atara a la camilla a José Antonio.

Bolívar, sin embargo, se negó, y uno de los efectivos de la Gendarmería descendió finalmente. Bolívar le dijo entonces a su compañero que esperara "cinco minutos más" que se iban ya "a casa". Pero la camilla no subió, y el gendarme le dijo a Bolívar que no se preocupara, que había dejado a su compañero con la cabeza fuera del agua. "Yo no lo veía lógico, no sabía por qué la camilla no subía. Hubo otro tirón de cuerda, y quedó debajo de la catarata", indicó.

Llegó la noche y José Antonio "seguía en el agua", y Bolívar no podía hacer nada, mientras escuchaba a su compañero: "Me ahogo, me ahogo". Lo dio entonces "por perdido", y la Gendarmería desapareció de allí, y a las dos horas aproximadamente llegaron los efectivos de Protección Civil de Marruecos, pero su compañero, el que se había mantenido vivo esos días, al que había alimentado y cuidado, ya había muerto.

Protección Civil le dijo entonces que la forma más rápida de salir de allí era "por un camino de cabras", y tuvo que caminar por él cuatro horas hasta llegar a un poblado, donde ya sí lo atendieron y lo llevaron en camilla.

Bolívar explicó que ahora siente "rabia" e "impotencia". "No podía hacer nada, ver cómo alguien se supone que viene a salvarte y hace esa chapuza te da mucha rabia", mantuvo el único superviviente, que criticó que intentaran tirar "a pulso" de la camilla donde se encontraba su compañero, sin ningún tipo de otra ayuda, cuando eran "ochenta kilos" de peso durante 300 metros.